ANDE = corrupción

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La ANDE es acaso la empresa más deficiente y corrupta que tenemos en el país. Sufre de una enfermedad muy extendida en el tejido social de las instituciones de la república: el cáncer de la corrupción.

Sus funcionarios gozan de privilegios que resultan irritantes y terminan siendo un vulgar saqueo a los recursos de la institución. A los “premios” y otros chanchullos inventados para sumar el dinero que se llevan, se autoasignan el privilegio de pagar solamente el 50 por ciento por el consumo de energía.

Alguna vez, alguno de los costosos, ineficientes y no menos elefantiásicos aparatos de que dispone el Estado paraguayo, como el Ministerio Público, la Contraloría General de la República, la propia Procuraduría General de la República, deberían investigar a las mafias que operan en el interior de la ANDE.

Una de las formas de robo se da a través del lavado de cuentas de grandes consumidores. Existe una “rosca” que opera con total impunidad en el negocio del “borrón y cuenta nueva”, que también beneficia a “empresaurios”. Este perverso esquema ideado para esquilmar a la empresa es de larga data y goza de buena salud. Esa “carga negativa” es transferida al usuario común como energía cara, mal servicio y cobertura ineficiente.

La ANDE pidió hace días elevar la tarifa de la electricidad. El Ejecutivo nacional respondió, con buen criterio, condicionando a que primero se racionalicen los recursos y se haga más eficiente la empresa. En rigor, si el presidente Horacio Cartes quiere hacer eficiente la empresa, lo que debe es ordenar una investigación profunda, real y no de fachada, y barrer con los corruptos enquistados en la institución, desde funcionarios jerárquicos a falsos sindicalistas.

Es un paso imprescindible si pretende que la ANDE cumpla los fines para los fue creada: promover el desarrollo nacional. Hasta ahora lo único que promueve es el desarrollo particular de sus funcionarios deshonestos.

jaroa@abc.com.py