Buen caldo de cultivo

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SALAMANCA. Al grito de “¡Todos de pie!”, hombres con aspecto más bien de matones antes que de guardaespaldas de una figura política, pretendieron que todos los periodistas se pusieran de pie en señal de respeto hacia su jefe, Nikolaos Mijaloliakos, que en ese momento entraba a la sala para dar una conferencia de prensa.

Los periodistas que se negaron a tal “demostración de respeto” fueron invitados a abandonar el recinto. Por las fotografías que se publicaron los unos (los guardaespaldas) y el jefe (el político recientemente encumbrado por las elecciones) no muestran grandes diferencias.

El tal Nikolaos Mijaloliakos es la cabeza visible de los neonazis griegos que se han reunido en un partido llamado Aurora Dorada. En la solapa de la chaqueta lleva prendida la insignia de su partido: una serie de líneas que pretenden insinuar, y al mismo tiempo ocultar, una cruz esvástica. Durante la reunión de prensa, atrás de él, por encima de la cabeza, se repetía el mismo símbolo dentro de la acostumbrada grandilocuencia fascista.

Estos neonazis de nuevo no tienen nada, ni se diferencian de aquellos que marcaron el siglo pasado con el signo del terror y la muerte. Sus lemas son los mismos: racismo a ultranza, odio al extranjero, antisemitas, odio a los islamitas y a los inmigrantes sin distinción alguna. Solo los griegos cuentan para ellos y en sus planes de gobierno figura crear un Estado nacionalista sin mácula ni presencia de extraños.

En España se ha puesto de moda la frase de “ver la luz al final del túnel” como una manera de decir que se busca ver el comienzo del fin de la crisis. Con los nuevos recortes que está imponiendo el gobierno de Mariano Rajoy (PP) no solo no se ve esa luz, ni siquiera se ve un pálido destello en un túnel de desesperación que se va alargando de manera inclemente. Este es el caldo de cultivo ideal para la aparición de las ideologías extremistas. ¿Acaso no fue la crisis de 1923 la que preparó el camino para que en los años siguientes aparecieran esos hombres de gris, con su uniforme estrafalario de aire militar y que terminarían encumbrando a quien iba a rescatar a Alemania y a los alemanes de la humillación a la que les había sometido el Tratado de Versalles? El presente nada tiene que ver con el tratado que puso fin a la Primera Guerra Mundial, pero muy bien Versalles podría ser sustituido por el FMI, el Banco Central Europeo y las patéticas agencias de calificación como Fitch, Moody’s y S&P.

Humillación doble ya que las víctimas de los recortes (educación, sanidad pública, investigación científica, cultura) son las que deben cargar con el peso de un descalabro económico en el cual no han tenido ni arte ni parte y ven a los banqueros, los responsables del derrumbe, yéndose tranquilos a sus casas con unas jubilaciones que les permitirán vivir el resto de sus días sin dar palo al agua.

Mientras en Grecia los neonazis entran al Congreso gracias a los votos de la población, en España los indignados del grupo 15M insisten en su posición con un gesto que entraña una esperanza. Han rescatado, en la medida de sus posibilidades, el debate político que había sido postergado. En los periódicos españoles de alcance nacional las secciones dedicadas a la actividad y la discusión políticas han disminuido de manera llamativa, mientras que las páginas y suplementos dedicados a la economía y las finanzas, ganan rápidamente terreno. Ya no se discuten ideas, ni principios, ni creencias; se discute de porcentajes, de pérdidas, de ganancias, de bonos, de puntos perdidos o ganados en la bolsa, de las primas de riesgo.

El aporte del 15M es valioso. Ha renunciado a constituirse en partido político a pesar de las voces que se hacen escuchar en tal sentido. De hacerlo, introducirían una contradicción dentro de su estructura ya que por el momento lo que desean es crear un espacio en el que tengan cabida todos, sin distinciones ideológicas ni de credos. Alientan el debate y es un soplo de aire fresco escuchar a tanta gente joven exponiendo ideas con seriedad y un gran sustento ideológico. Es lo que he percibido en las asambleas públicas en las que he participado aquí en Salamanca. Si se piden resultados concretos pues hay uno muy fácil de comprobar. Los del 15M son posiblemente quienes mayor cantidad de puestos de trabajo han creado, pues basta que anuncien una asamblea pública para que la policía aumente sus efectivos lo que significa: más uniformes, más cachiporras, más gases lacrimógenos, más escudos. ¿No es asombroso, acaso?

jruiznestosa@gmail.com