El proyecto contempla varias formas de violencia y, por primera vez, aparece la figura del feminicidio, un delito en constante aumento en nuestro país. El año pasado se registraron 16 casos y actualmente, hasta noviembre, ya tenemos 34 asesinatos de mujeres cometidos por sus propias parejas. Si contamos con una ley, estaremos más protegidas. Casi todos los países cuentan con leyes que protegen a las mujeres, niñas y adolescentes de toda clase de conductas violentas, pero en el Paraguay no hay normativas que castigan esos hechos.
La violencia se ha instalado en nuestra sociedad. Crímenes, asaltos, suicidios, violaciones, acosos y abusos se ven a diario a través de los medios de comunicación. No se observan formas de prevención ni de solución. Además, la salud mental está muy descuidada en el Paraguay. El consumo de drogas y alcohol está estrechamente relacionado con la violencia doméstica. Según informes del Departamento de Relaciones Públicas de la Policía, el Sistema 911 recibe más de 900 denuncias mensuales por violencia intrafamiliar.
Hoy hay campañas de concienciación sobre los derechos de niñas, mujeres y adolescentes. Los vecinos pueden alertar a la policía si escuchan peleas o gritos de parejas, o saben de niñas abusadas o golpeadas. Los padres y las madres deben conversar con sinceridad en los hogares de los peligros que corren los niños y las niñas, quienes pueden ser víctimas de desconocidos en las redes, las escuelas, los clubes o en la propia casa. También, en los colegios y las iglesias debe hablarse abiertamente sobre estos puntos.
Si se llega a sancionar este proyecto de ley, las comisarías y fiscalías tendrán que realizar sus trabajos tomando puntualmente notas de los casos y llegando hasta las últimas consecuencias. Y no como sucede hoy, que la mayoría de las denuncias terminan en el oparei.
Necesitamos urgente esta ley que, tal vez, no resuelva el tema de la violencia, que tiene causas profundas. Pero, al menos, recibirán severos castigos los culpables.
La mujer es un ser sublime; no puede admitir ser lastimada en su cuerpo, su mente y sus sentimientos. Es hora de detener tanta ola de violencia, y procurar que nuestra sociedad sea más civilizada, sana y armónica.
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