Esta nueva aparición “al estilo Cubas” viene muy bien para preguntarnos de qué manera nosotros, cada uno, expresamos o defendemos los derechos comunes como ciudadanos.
Es verdad que molestan los gritos, pero también la evasión, el desconocimiento y el silencio ante los hechos de corrupción que sufrimos desde hace décadas con los gobiernos que hemos sostenido.
Leyendo y escuchando los comentarios un punto que causó indignación es que Payo criticara la gordura de los policías, incluyendo a las mujeres. Otros se molestaron por sus malas palabras, una manera a la que no estamos acostumbrados, al menos públicamente. Por ello muchos piden “que se le garrotée para que aprenda”, etc.
Sin entrar en por qué elige una manera chocante y descriptiva, debemos reconocer que no es común, nuestro pueblo se identifica más con el estilo callado y sentado a la hora del reclamo; lo vemos en el día a día, cuando en asuntos menores difícilmente apoyan una causa común cotidiana.
Salvo excepciones, la mayoría no se ejercita para expresar sus ideas con soltura, y por eso el debate o discusión acaba en una pelea que anula el valor del intercambio de ideas.
Atendiendo a que el caso de Cubas fue tan sonado en la semana, y aprovechando la altanería y agresividad que se le critican, tomemos el ejemplo para evaluar qué tipo de denunciantes sociopolíticos somos individualmente.
Recordemos que para llegar a la gente se precisa ejercitar la voz para que sea potente y modulada, ya que la voz débil es monótona y no convence. Tener buena voz no significa que debemos gritar. Muy importante es modular bien, es decir, pronunciar las palabras y frases para que se entiendan a la primera vez que las decimos, no arrastrarlas. Las ideas tienen que ser sencillas, breves y sinceras. La postura del cuerpo también es fundamental, la cabeza, los gestos, dominar la ansiedad, relajarse. Mantenerse en contacto con quienes nos miran y escuchan. Podemos aplicar todo esto para ser eficaces en aquello que queremos transmitir.
Para nadie pasó desapercibido el enorme y exagerado operativo de las fuerzas del orden nacionales ante “un (1) polémico abogado”. Recordemos que el derecho ciudadano de manifestarse forma parte de la democracia y que cada vez necesitamos más enfrentar las cámaras y exponer nuestros reclamos. Una frase para aplicar, no sin antes pulir nuestras armas de comunicación: “Habla cuando estés muy enojado y harás un discurso del que jamás te arrepentirás” (Laurence J. Peter).
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