¿Cuál es tu manera?

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La forma de reclamar de Paraguayo Cubas logró llamar la atención, con sus correspondientes adeptos pero también detractores, gente que lo tilda de payaso, gente que lo llama valiente. Cabe decir que a pesar de la confrontación entre dos prepotencias: la de Payo y la de la Policía, es posiblemente el rostro del abogado el que queda más expuesto y registrado en la memoria y no el de la Policía que opera este caso. Así funcionamos generalmente, necesitamos una cara para opinar dentro del complejo político.

Esta nueva aparición “al estilo Cubas” viene muy bien para preguntarnos de qué manera nosotros, cada uno, expresamos o defendemos los derechos comunes como ciudadanos.

Es verdad que molestan los gritos, pero también la evasión, el desconocimiento y el silencio ante los hechos de corrupción que sufrimos desde hace décadas con los gobiernos que hemos sostenido.

Leyendo y escuchando los comentarios un punto que causó indignación es que Payo criticara la gordura de los policías, incluyendo a las mujeres. Otros se molestaron por sus malas palabras, una manera a la que no estamos acostumbrados, al menos públicamente. Por ello muchos piden “que se le garrotée para que aprenda”, etc.

Sin entrar en por qué elige una manera chocante y descriptiva, debemos reconocer que no es común, nuestro pueblo se identifica más con el estilo callado y sentado a la hora del reclamo; lo vemos en el día a día, cuando en asuntos menores difícilmente apoyan una causa común cotidiana.

Salvo excepciones, la mayoría no se ejercita para expresar sus ideas con soltura, y por eso el debate o discusión acaba en una pelea que anula el valor del intercambio de ideas.

Atendiendo a que el caso de Cubas fue tan sonado en la semana, y aprovechando la altanería y agresividad que se le critican, tomemos el ejemplo para evaluar qué tipo de denunciantes sociopolíticos somos individualmente.

Recordemos que para llegar a la gente se precisa ejercitar la voz para que sea potente y modulada, ya que la voz débil es monótona y no convence. Tener buena voz no significa que debemos gritar. Muy importante es modular bien, es decir, pronunciar las palabras y frases para que se entiendan a la primera vez que las decimos, no arrastrarlas. Las ideas tienen que ser sencillas, breves y sinceras. La postura del cuerpo también es fundamental, la cabeza, los gestos, dominar la ansiedad, relajarse. Mantenerse en contacto con quienes nos miran y escuchan. Podemos aplicar todo esto para ser eficaces en aquello que queremos transmitir.

Para nadie pasó desapercibido el enorme y exagerado operativo de las fuerzas del orden nacionales ante “un (1) polémico abogado”. Recordemos que el derecho ciudadano de manifestarse forma parte de la democracia y que cada vez necesitamos más enfrentar las cámaras y exponer nuestros reclamos. Una frase para aplicar, no sin antes pulir nuestras armas de comunicación: “Habla cuando estés muy enojado y harás un discurso del que jamás te arrepentirás” (Laurence J. Peter).

lperalta@abc.com.py