Es importante observar que con dignidad las personas privadas del derecho al trabajo no piden dinero sino trabajo. La demanda tiene fundamento porque hay muchos desempleados y, sobre todo, porque la ciudadanía sabe que nuestro sistema económico vigente se basa en el trabajo como principal y prácticamente único modo para hacer posible la participación en la justa y necesaria distribución de la riqueza. Si tu trabajo está escasamente valorado y recibes bajo sueldo, te sumerges en la pobreza y sin trabajo la participación en la riqueza es nula y te hundes en la pobreza extrema. Entonces en tu lucha para sobrevivir tienes dos opciones dramáticas: la mendicidad o la emigración, con todas sus dolorosas y graves consecuencias. Desgraciadamente hay otros que resuelven el problema con las peores decisiones: la prostitución, la droga y su venta, la delincuencia o la criminalidad.
Crear fuentes y puestos de trabajo en una economía del trabajo tradicional es cada vez más difícil porque, queramos o no, las tecnologías y diversas formas de inteligencia artificial están acelerando la sustitución del trabajo tradicional por el capital y, consecuentemente, el beneficio es progresivamente para quienes invierten capital en los nuevos sistemas de producción. La fuerza de trabajo, que es lo que aportan los trabajadores tradicionales, queda desplazada por las tecnologías (mecanización, automatización, robótica, inteligencia artificial…) que logran más productividad y reducción de costos en toda clase de empresas, agrícolas, ganaderas, comerciales, industriales y ya también en las empresas de servicios.
No es que no haya necesidad de trabajo, el trabajo sigue siendo necesario porque las necesidades y las posibilidades de producir riqueza mediante bienes y servicios siguen y seguirán siendo necesarias; pero la producción necesaria, incluso de alimentos, requiere otro tipo de trabajo. El desplazamiento es de unos campos y formas de trabajar a otros campos y formas de trabajar. Se trata de trabajar con nuevas tecnologías, en la producción de nuevas tecnologías, en la investigación tecnológica y en la investigación y producción de ciencia y de tecnología aplicadas a las necesidades y anhelos de la humanidad.
Ninguno de los países y las empresas ricos en el mundo lo son por la posesión de la tierra y su explotación agrícola y ganadera. El valor tierra es cada vez menos valioso, nada especial significa en Singapur, Taiwán o Japón; en Estados Unidos “el valor total actual de toda la tierra, excluyendo las mejoras accesorias de esa tierra, es de 14 billones, de un total de bienes de 225 billones, es decir, solo el 6 por ciento” (J. Kaplan, 2017, 136).
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Sabiendo que hemos entrado en la “cuarta revolución industrial”, que se proyecta con la integración y convergencia de los sistemas digitales, físicos y biológicos, teniendo en cuenta la desvalorización progresiva de la tierra a nivel mundial, ¿cómo deberá ser la reforma agraria para asegurar a los campesinos el trabajo y su propia fuente de participación en la riqueza? La más alta y segura producción de riqueza está actualmente en la producción de conocimientos (Alvin Toffler), también para producir alimentos.
Lógicamente trabajar con nuevas tecnologías y en la producción de tecnologías, descubrimientos científicos y producción de conocimientos relacionados con la producción económica y la calidad de vida requiere otra formación laboral muy diferente a la que la mayoría de los trabajadores han recibido y a la que sus hijos siguen recibiendo en la educación escolar y en la educación superior de nuestro país. Aunque haya puestos de trabajo, aunque se creen más puestos de trabajo, seguiremos con graves problemas de desempleo, mientras no se facilite otro tipo de educación, formación y capacitación para la vida y el trabajo en el mundo actual.
Con razón, los trabajadores piden trabajo y con más razón hay que presionar a los políticos y a las instituciones del Estado, a los gobernantes y a las instituciones educativas de todos los niveles para que cooperativa y sistémicamente se instalen programas urgentes de actualización en la formación y capacitación laboral de todos los trabajadores.
jmonterotirado@gmail.com