29 de Enero de 2012
Diversión sin límites
San Bernardino se caracteriza por ser la capital del verano paraguayo y es el sitio preferido de la llamada clase media-alta para vacacionar. En la temporada actual, después de muchos años nos encontramos con una ciudad renovada, limpia y más ordenada. La "villa del lago" incluso se proyecta como un sitio turístico para todo el año.
Lamentablemente, en la época estival las malas costumbres de algunos veraneantes persisten, especialmente de los adolescentes y jóvenes, que van a San Ber con el único objetivo de "divertirse" como si fuese el último día de su vida.
A comienzos de la temporada, la hoy ex directora de la Policía Caminera, Pabla Coronel, había anunciado que no se permitirían que menores de edad circulen por las vías asfaltadas en los cuaciclones. Esta disposición jamás se cumplió, ni siquiera durante el poco tiempo que la misma estuvo al frente de los operativos de la Policía Caminera. Menos con el nuevo director, Ing. Manuel Guzmán Macchi. Cada fin de semana es normal ver a gran cantidad de niños y adolescentes conduciendo los cuaciclones, a alta velocidad y en medio de la gran cantidad de vehículos que circulan por las congestionadas rutas.
Además, en un solo biciclo van hasta seis jóvenes, sentados en forma precaria y peligrosa. Bastaría una sola maniobra brusca para que ocurra un accidente que podría arruinarles la vida para siempre o incluso llevarles a la muerte.
Todos están conscientes de la situación, pero nadie hace algo para evitar que continúe. Las instituciones encargadas de velar por la seguridad vial de los ciudadanos, las entidades de protección a niños y adolescentes, se hacen las desentendidas y cierran los ojos ante el grave problema.
Los mismos padres tendrían que tomar consciencia del grave peligro a que se exponen sus hijos con esta práctica. Conducir un vehículo de cualquier porte implica tener responsabilidad sobre uno mismo y sobre terceros. Además, la ley debe ser igual para todos.
caacupe@abc.com.py
Lamentablemente, en la época estival las malas costumbres de algunos veraneantes persisten, especialmente de los adolescentes y jóvenes, que van a San Ber con el único objetivo de "divertirse" como si fuese el último día de su vida.
A comienzos de la temporada, la hoy ex directora de la Policía Caminera, Pabla Coronel, había anunciado que no se permitirían que menores de edad circulen por las vías asfaltadas en los cuaciclones. Esta disposición jamás se cumplió, ni siquiera durante el poco tiempo que la misma estuvo al frente de los operativos de la Policía Caminera. Menos con el nuevo director, Ing. Manuel Guzmán Macchi. Cada fin de semana es normal ver a gran cantidad de niños y adolescentes conduciendo los cuaciclones, a alta velocidad y en medio de la gran cantidad de vehículos que circulan por las congestionadas rutas.
Además, en un solo biciclo van hasta seis jóvenes, sentados en forma precaria y peligrosa. Bastaría una sola maniobra brusca para que ocurra un accidente que podría arruinarles la vida para siempre o incluso llevarles a la muerte.
Todos están conscientes de la situación, pero nadie hace algo para evitar que continúe. Las instituciones encargadas de velar por la seguridad vial de los ciudadanos, las entidades de protección a niños y adolescentes, se hacen las desentendidas y cierran los ojos ante el grave problema.
Los mismos padres tendrían que tomar consciencia del grave peligro a que se exponen sus hijos con esta práctica. Conducir un vehículo de cualquier porte implica tener responsabilidad sobre uno mismo y sobre terceros. Además, la ley debe ser igual para todos.
caacupe@abc.com.py







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