¿Dónde está la plata?

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Desde la semana pasada, técnicos de la Contraloría General de la República (CGR) realizan una auditoría patrimonial en la Municipalidad de Encarnación. Esta investigación, si bien es importante, no está vinculada a la auditoría externa recientemente practicada, y apenas se limitará a conocer el estado patrimonial de la Comuna.

No es la auditoría que la gente espera y reclama del organismo de control, máxime cuando ya una investigación externa e independiente reveló inescrupulosas irregularidades en el manejo administrativo y financiero de la Comuna durante los tres últimos años de la anterior administración, y puso al descubierto una estructura de poder que manejó discrecionalmente los recursos de la comunidad mediante contrataciones, concesiones, adquisiciones, en una repartija a gusto y paladar entre parientes, amigos y aliados políticos.

Esta montaña de hechos posiblemente hubiese seguido en la más absoluta oscuridad, bajo un manto de silencios cómplices, si no se hubiese dado el “votazo” ciudadano de noviembre de 2015, que tumbó a la claque instalada durante décadas en la Municipalidad.

Esta inesperada caída del poder tomó por sorpresa a muchos que se beneficiaron de la fresca viruta y ahora se defienden como gato panza arriba, atacando la calidad y veracidad de la auditoría externa.

Es de esperar que la CGR responda con prontitud y eficacia al pedido formulado por el actual intendente, Luis Yd (Alianza), y que el anhelo ciudadano de transparencia y justicia no se vea frustrado por argumentos tales como falta de recursos, de personal, con que el organismo suele responder.

Que la pregunta ciudadana: “¿Dónde está la plata?”, viralizada en las redes sociales y convertida en “grafiti”, tenga una respuesta real, honesta, justa. Por la salud de la democracia, la CGR debe responder al requerimiento ciudadano desprovista de presiones y juegos de intereses políticos. Si existen hechos dolosos, que sus responsables sean llevados a la justicia, y que los jueces y fiscales simplemente actúen con coraje y honestidad. Es lo mínimo que la ciudadanía espera de sus instituciones.

jaroa@abc.com.py