Esto quiere decir, entre otras cosas, que los niños son introducidos por sus padres y familia en la cultura de su comunidad, que ya no es cultura aislada independiente e impermeable, sino cultura asediada e invadida por muchas culturas simultáneamente. Muchas culturas significa muchos modos de ver las cosas, muchas propuestas de costumbres diferentes, muchos modos de valorar los comportamientos humanos, muchos modos de verse uno a sí mismo, influido por muchas opiniones sobre el modelo o prototipo ideal de ser hombre, mujer, niño, niña, joven, adulto, anciano, etc., muchos modos de entender lo trascendente, la religión, la moral, la convivencia, el poder político, el sentido y valor de la sociedad, el estado y la ley.
De todas las variables, hay una absolutamente fundamental: el modo de entender al ser humano y el ideal de tipo de persona que se quiere ser. Dicho en una sola palabra, de todas las variables, la fundamental básica es la antropología integral pedagógica sobre la que construimos el resto del edificio de la educación. Qué modelo o tipo de hombre y mujer queremos ser y queremos que sean los hijos. Todos los procesos educativos se construyen necesariamente sobre la antropología e hijas.
En el pluralismo vigente hay tantas propuestas de modos de ser hombre y mujer que se presentan como modelos , que para el niño, adolescente, joven e incluso adulto la elección es un desafío bien difícil de afrontar con seguridad y esperanza. La confusión, la duda, incertidumbre, inseguridad, son factores de oscuridad y angustia.
TRANSHUMANISMO.
DEFINIR LA PROPUESTA, ACLARAR EL PANORAMA. EDUCAR NO ES LLENAR DE CONOCIMIENTOS Y DESARROLLAR ALGUNAS COMPETENCIAS. APRENDER A SER, A TENER, HACER, A VIVIR.
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