20 de Marzo de 2017

 

El futuro del trabajo

Por Jesús Montero Tirado

Se suele decir que en 1775, cuando el ingeniero inglés, de origen escocés, James Watt, con la ayuda financiera de Bultton lanzó su invento de la máquina de vapor, se inicia la era industrial en Occidente. El trabajo dejó de ser básicamente agricultura y ganadería en el campo, para irse trasladando poco a poco a las fábricas con la producción industrial. La mayor riqueza ya no estaría en la posesión de tierras, sino en la posesión de fábricas.

En la era postindustrial estamos pasando poco a poco en Occidente y Oriente a la sociedad del conocimiento, en la que la mayor fuente de riqueza no está en el trabajo y la producción industrial, sino en la producción y distribución de conocimientos e información. En esta sociedad del conocimiento, la economía no está en el trabajo para la transformación de la materia, sino en el trabajo inmaterial. Y para este trabajo no hacen falta ni tierras ni fábricas.

Patricia Vendramin, investigadora del futuro del trabajo, recogiendo datos de la Unión Europea, dice que en el año 2010 el número de trabajadores europeos “e-nomads” alcanza al 24%. Los “e-nomads” son “trabajadores que no tienen un claro lugar físico habitual de trabajo y que lo hacen usando intensamente la tecnología IT”.

Para comprender qué clase de trabajo será posible y necesario en el futuro inmediato basta observar algunos hechos que sirven de indicadores y van marcando tendencias. La robótica, por ejemplo, ha desplazado la mano de obra en múltiples procesos productivos; para citar un tópico es suficiente recordar lo que ha supuesto la robótica en la producción de coches o con mecánica mejorada en las cadenas de montaje y envase en la totalidad de los productos envasados. Actualmente la robótica unida a la informática y a la inteligencia artificial ha logrado en Japón el robot que suple a las empleadas domésticas, haciéndose cargo de los servicios que ellas cubrían. Y la robótica con la informática y la inteligencia artificial han hecho posible que Google (que no era empresa automotriz) lance el coche sin chofer.

Por su parte la inteligencia artificial está produciendo herramientas increíbles como el GPS tan asequibles como los que podemos instalar en nuestros coches para orientarnos perfectamente en la geografía de nuestros itinerarios. Y más impresionante todavía la nueva producción de inteligencia artificial para ser instalada dentro del cuerpo humano.

Fue primero la mecánica, ahora la informática, la robótica y la inteligencia artificial las que van desplazando a hombres y mujeres de trabajos que estas tecnologías y nuevos recursos hacen con mayor eficacia que los trabajadores tradicionales.

Es evidente que cada día hacen falta menos trabajadores para producir los bienes y servicios que hasta ahora venía produciendo el trabajo humano. El desempleo crece progresivamente en el primer mundo, porque ahora lo que demanda trabajo es la producción científica y tecnológica, es decir, la producción de conocimientos y sus aplicaciones que requieren alto nivel de especialización.

Los analistas del futuro del trabajo lo tienen claro: la brecha y ruptura de la equidad es creciente. Cada vez menos personas sabrán y podrán trabajar y serán capaces de producir lo que las mayorías necesiten.

¿Cómo se podrá participar activamente en la economía del conocimiento? Todos los especialistas del tema coinciden en afirmar que para no quedar afuera en el mundo del trabajo futuro, el primer factor es la innovación y actualización permanentes del sistema educativo en todos sus niveles e indiscutiblemente en el nivel de la educación superior, sobre todo en las universidades, que deben estar definitivamente comprometidas con la producción de conocimientos, mediante la investigación, y en la consecuente formación de todas las profesiones en ese mismo espíritu y las ineludibles exigencias de la sociedad del conocimiento.

Cuando el trabajo material ha entrado en crisis, cuando el trabajo inmaterial se pone en la vanguardia de la producción de riqueza, los paraguayos no podemos seguir de espaldas al proceso acelerado que problematiza el mundo del trabajo. Necesitamos políticas y acciones concretas de urgencia, reforma radical de la educación superior, sobre todo de nuestras universidades, porque tal como estamos y vamos no tenemos posibilidades de enfrentar el futuro que ya está presente.

jmonterotirado@gmail.com

 
 

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