El próximo domingo 29 de julio la plaza Ybaroty de Villarrica será rebautizada con el nombre de “León Cadogan”, el hombre que tanto hizo a favor de los indígenas de la etnia Mbya del Guairá y del Caaguazú. Fue el primero en preocuparse y en atender a estos indígenas de la zona, por lo que se ganó el cariño de estos primeros pobladores y la posibilidad de poder revelar y detallar la desconocida vida, lo místico, la conducta y la esencia de los Mbya Guaraní. Y probablemente siga siendo el único preocupado…
Nació en Asunción el 29 de julio de 1899. Sus padres australianos, John Cadogan y Rose Stone, llegaron al Paraguay a fines del 1800 y se instalaron primeramente en la Colonia Nueva Londres, muy cerca de Coronel Oviedo. La casa fue arrasada por un incendio ocurrido en 1904 e hizo que la familia recalase en Yataity. Se mudaron a Villarrica: es que León ya tenía la edad de ir a la escuela y solo hablaba el inglés y el guaraní. En la Escuela Alemana de Villarrica aprendió el alemán y en el barrio Ybaroty el español.
Cuando apenas contaba con 18 años, su idioma inglés y su gran inteligencia le dieron la oportunidad de ser contratado y ocupar un alto cargo en la empresa inglesa de la Swift, instalada en Zeballos Cue de Asunción. Ahí aprendió otro idioma, el francés. Esta firma lo envió a Buenos Aires en el año 1919, pero rápidamente regresó a su querido Guairá y ya desde el año 1920 comenzó a realizar los primeros contactos con los indígenas del Ybytyruzú y a cosechar las hojas de la yerba mate en las selvas de la región.
Así y desde entonces comenzaron sus estudios científicos sobre estos desamparados pobladores de la selva guaireña. Los mbya le llamaban Tupã Cuchuví Vevé, algo así como: parte de Dios que vuela entre nosotros. Llegó a constituirse en un famoso y renombrado estudioso e investigador de la cultura Mbya Guaraní. Sus trabajos etnológicos fueron reconocidos internacionalmente desde 1940 y su obra cumbre se sintetiza en el “Ayvu Rapytá” (Los Mbya Guaraní del Guairá), libro que sigue recorriendo por el mundo.
Se ganaba la vida como traductor de idiomas y trabajó un tiempo en la Delegación de Gobierno del Guairá como jefe de Investigaciones. Esto no era para él, y la cultura aborigen siempre fue más fuerte y le tentaba mucho más ser el “cuidador” de los mbya. Compartió trabajos con el ruso Juan Belaieff y el Dr. Andrés Barbero.
León se casó con Mercedes Colmán, de San Francisco Potrero de Villarrica y tuvieron 7 hijos. Mercedes falleció de un parto en 1934 y él contrajo matrimonio con María Pabla Gauto Samudio, oriunda de Natalicio Talavera, con quien completó la docena de hijos. Los 8 varones fueron Benito, Isidro y Carlos Primitivo (ya fallecidos), Dionisio, León (vive en Australia), Pablo (en Oberá, Argentina), Eusebio (en EE.UU.) y Rogelio, de 69 años, está en Asunción. Las 4 mujeres son Rosa Jazmín (vive en Buenos Aires y tiene 86 años), Otilia Concepción, Miguelina (mi distinguida exprofesora) y Julia. Todas y todos de una cultura singular quienes, por el mundo entero, siguen desparramando el prestigio, la honorabilidad y la jerarquía de la tierra guaireña. León falleció el 30 de mayo de 1973.
Volverá este felino de la investigación científica a rugir en su querido barrio Ybaroty de Villarrica. Fue el precursor del INDI, solo que don León amaba, se mezcló, ayudó y reivindicó a los indígenas.
Serás muy bienvenido en tu Ybaroty de siempre…