El precio de la libertad

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A lo largo de la historia de la humanidad el precio que se ha pagado por la libertad siempre ha sido alto.

Un grupo de jóvenes valientes enfrentó al gobierno español para lograr la independencia. Luego las ansias de poder de uno de ellos hizo que mandara ejecutar y encarcelar a sus propios compañeros con la excusa de que era lo que se necesitaba en ese momento para preservar la libertad.

Muchos años después llegó al poder Alfredo Stroessner quien creó un sistema perverso basado en el miedo y la tortura para poder convertirse en un dictador perpetuo. Asesinando impunemente a quien osara incluso criticarlo. Persiguiendo y cerrando medios de comunicación que no comulgaban con sus intereses. Anulando partidos de oposición, ya sea torturando y exiliando en el mejor de los casos a sus dirigentes.

Fue así como se tuvieron 60 años de “paz y progreso” que enviaron al país a un profundo y terrible atraso económico, social y cultural, entre otros ámbitos.

Hoy después de 27 años de la caída de la dictadura se siguen pagando las consecuencias de la era más negra de la historia paraguaya. La corrupción generalizada, la impunidad y la falta de sentido crítico de la ciudadanía son los legados más nefastos del stronismo.

Hoy de nuevo el país y sus ciudadanos se enfrentan a una gran amenaza con las intenciones reeleccionistas del presidente Horacio Cartes, quien ya demostró que no tiene ningún respeto a la Ley ni a la Constitución Nacional y que está dispuesto a hacer lo que sea para conseguir su objetivo.

Esperemos que el asesinato de Rodrigo Quintana, joven dirigente liberal, ejecutado por fuerzas al servicio de Cartes, no sea el inicio de una nueva era de “paz y progreso.”

Cartes realizó un juramento que incluía el respeto irrestricto a las leyes que rigen este país, con la advertencia de que si así no lo hiciere, Dios o la Patria lo demandarían.

Surge ahora la pregunta que todo ciudadano debe hacerse: ¿Cuál es el precio que estamos dispuestos a pagar por la libertad? Teniendo en cuenta que es mucho más fácil luchar por evitar una dictadura, que derrocarla una vez instaurada.

Finalmente, ¿cuál es el precio que Cartes está dispuesto a asumir por su demente ambición personalista?

desire.cabrera@abc.com.py