09 de Febrero de 2012
"El" rival en las urnas
Aunque en el 2008, el partido que durante 60 años fue "oficialismo" en el Paraguay pasó a ser "oposición", se da la circunstancia que para las elecciones generales previstas para el año próximo, la gran mayoría de los políticos que no son de ese sector y aspiran a la presidencia de la República consideran nuevamente al Partido Colorado como el rival a derrotar.
Los motivos de esta situación son fáciles de entender. Primero: Si bien el Partido Colorado perdió en las urnas por decisión ciudadana, se mantuvo con muchos funcionarios en la estructura de las instituciones del Estado, donde siguen siendo mayoría hasta ahora. Segundo: retuvo, en gran medida, la fidelidad de sus afiliados y simpatizantes, como se vio en las elecciones municipales de 2010.
Otra cuestión que explica por qué se sigue viendo a la ANR como el adversario real en las urnas es que la alianza política, encabezada por Fernando Lugo, que lo derrotó en abril de 2008, no llegó a consolidarse en el gobierno, por varias razones. Algunas de ellas: la inexperiencia en el manejo del poder y el hecho de que dentro de esa alianza confluían varios sectores políticos, con intereses y visiones diversas sobre las políticas que se debían llevar adelante. Eso también explica, en parte, por qué la actual administración no llevó adelante una gestión coherente y sostenida.
Lo que vaya a ocurrir electoralmente en el 2013 es incierto. Si bien el gobierno de Lugo no llenó las grandes expectativas que había a su alrededor, tampoco resultó un desgobierno o una anarquía total, como muchos deseaban (o que inclusive hasta ahora quieren ver). Al menos, no se hizo realidad el diluvio que algunos presagiaron si caía el Partido Colorado (con campos de concentración para sus simpatizantes incluido).
El Partido Colorado continúa siendo una fuerza electoral poderosa, pero está lejos de ser actualmente un bloque unido. Por el contrario, registra contradicciones y disputas internas que no se resolverán fácilmente antes de las elecciones generales. Las secuelas de la derrota electoral de hace 4 años siguen presentes, con su carga de acusaciones, rencores y "vendettas". En ese marco, conocidos dirigentes de un sector del partido, al ver inminente su desplazamiento de la disputa interna, prácticamente "inventaron" un líder extrapartidario que suscitó un gran revuelo, pero sobre el cual también se ciernen ahora muchas dudas y se adelanta inclusive -por razones no aclaradas todavía- la posibilidad de que no llegue a la competencia electoral del 2013.
A esta altura, realmente no sabemos quiénes serán los que disputarán la presidencia y, mucho menos, cuáles serán sus propuestas. Por más que no sea lo ideal, es muy posible que la imagen y la "sensación" que proyecte un candidato será lo más importante y no tanto sus ideas o su partido político. Aunque siempre habrá un porcentaje de electores que votarán por "su" color partidario, quienes volcarán la balanza serán aquellos que voten en forma consciente por el candidato y sus eventuales aliados, que los convenzan de que conducirán con mano firme, con sensatez y con éxito los destinos del país.
Los motivos de esta situación son fáciles de entender. Primero: Si bien el Partido Colorado perdió en las urnas por decisión ciudadana, se mantuvo con muchos funcionarios en la estructura de las instituciones del Estado, donde siguen siendo mayoría hasta ahora. Segundo: retuvo, en gran medida, la fidelidad de sus afiliados y simpatizantes, como se vio en las elecciones municipales de 2010.
Otra cuestión que explica por qué se sigue viendo a la ANR como el adversario real en las urnas es que la alianza política, encabezada por Fernando Lugo, que lo derrotó en abril de 2008, no llegó a consolidarse en el gobierno, por varias razones. Algunas de ellas: la inexperiencia en el manejo del poder y el hecho de que dentro de esa alianza confluían varios sectores políticos, con intereses y visiones diversas sobre las políticas que se debían llevar adelante. Eso también explica, en parte, por qué la actual administración no llevó adelante una gestión coherente y sostenida.
Lo que vaya a ocurrir electoralmente en el 2013 es incierto. Si bien el gobierno de Lugo no llenó las grandes expectativas que había a su alrededor, tampoco resultó un desgobierno o una anarquía total, como muchos deseaban (o que inclusive hasta ahora quieren ver). Al menos, no se hizo realidad el diluvio que algunos presagiaron si caía el Partido Colorado (con campos de concentración para sus simpatizantes incluido).
El Partido Colorado continúa siendo una fuerza electoral poderosa, pero está lejos de ser actualmente un bloque unido. Por el contrario, registra contradicciones y disputas internas que no se resolverán fácilmente antes de las elecciones generales. Las secuelas de la derrota electoral de hace 4 años siguen presentes, con su carga de acusaciones, rencores y "vendettas". En ese marco, conocidos dirigentes de un sector del partido, al ver inminente su desplazamiento de la disputa interna, prácticamente "inventaron" un líder extrapartidario que suscitó un gran revuelo, pero sobre el cual también se ciernen ahora muchas dudas y se adelanta inclusive -por razones no aclaradas todavía- la posibilidad de que no llegue a la competencia electoral del 2013.
A esta altura, realmente no sabemos quiénes serán los que disputarán la presidencia y, mucho menos, cuáles serán sus propuestas. Por más que no sea lo ideal, es muy posible que la imagen y la "sensación" que proyecte un candidato será lo más importante y no tanto sus ideas o su partido político. Aunque siempre habrá un porcentaje de electores que votarán por "su" color partidario, quienes volcarán la balanza serán aquellos que voten en forma consciente por el candidato y sus eventuales aliados, que los convenzan de que conducirán con mano firme, con sensatez y con éxito los destinos del país.






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