En concreto han localizado el “circuito neuronal” que permite la orientación espacial y la navegación, también conocido como el GPS del cerebro. Este GPS, que implica neuronas del hipocampo y de la corteza entorrinal, es el que dirige y orienta nuestros pensamientos, el factor ahora conocido que explica, por fin, cómo pensamos los humanos”.
Los seres humanos nos diferenciamos de otros seres vivos conocidos, entre otras, por la facultad de pensar y, aunque cada día se investiga más y se conoce mejor el mundo interior de los animales y hay científicos que afirman que algunos animales piensan, lo evidente es que los animales no piensan como nosotros y que con su pensamiento no progresan. El hecho es que los humanos empezamos a ser tales, cuando el cerebro de nuestros antecesores creció y desarrolló la zona cortical, el cortex.
A partir de ahí, gracias al pensamiento los humanos crearon la cultura sobre, en y con la naturaleza. Es el pensamiento, digamos, la herramienta privilegiada y esencial del ser humano. A medida que, a través de la historia, se ha desarrollado la capacidad de pensar y la calidad y profundidad del pensamiento, en esa medida la humanidad ha levantado vuelo a formas de vida superiores.
El pensamiento es la herramienta más poderosa que tiene en sí el ser humano. Usarla y saber usarla o no, define su humanidad o su deshumanización. Hay pensamientos estériles y pensamientos fecundos, pensamientos constructivos y destructivos, pensamientos que atinan con la verdad y los hay que se sumergen en el error.
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En la historia ha habido genios del pensamiento, a quienes durante siglos se los ha ido admirando, pero es en la segunda mitad del siglo pasado y en las dos décadas de este siglo cuando verdaderamente las ciencias han empezado a interesarse e investigar al pensamiento en sí mismo, como acción y efecto mental de pensar. La noticia, que he recogido de publicaciones científicas al iniciar este artículo, es un exponente, un indicador del valor que actualmente se le empieza a dar al pensamiento en los centros de vanguardia y poder.
El crecimiento, desarrollo y progreso de la humanidad hacia formas de vida más valiosas y dichosas depende de nuestros modos de pensar, de la calidad de nuestro pensamiento; lo mismo que la destrucción de nosotros mismos, de nuestro medioambiente y el planeta, igualmente dependen de nuestros pensamientos. El dominio del pensamiento es poder.
La investigación del pensamiento es posible y real donde los políticos han comprendido que en el pensamiento y la inteligencia se juega el futuro, no sólo de la economía y el poder político local y mundial, sino el futuro, el destino y hasta el modelo de humanidad. Tal vez se pueda decir que nunca la filosofía ha sido tan necesaria.
¿Por qué la investigación del pensamiento depende de los políticos? Porque son ellos los que influyen en las decisiones sobre el uso y administración de los fondos del Estado, que es la instancia que cuenta con recursos para poder financiar tan costosas investigaciones.
Entretanto no escapan de responsabilidad los responsables del sistema educativo. Nuestro sistema educativo mantiene el esfuerzo mayor en educar apoyándose en el soporte de la memoria. Se insiste en que los estudiantes aprendan conocimientos ya elaborados y casi nada o nada se les enseña a producir conocimientos propios y nuevos. Para lo primero basta buena memoria, para lo segundo hay que enseñar y aprender múltiples modos y estrategias de pensamiento.
Habrá que recordar de nuevo al futurista Alvin Toffler y su profético libro “Cambio de poder“, para confirmar su previsión sobre cómo la riqueza y el poder están vinculados a la producción y apropiación de conocimientos y no tanto a la propiedad en agricultura, ganadería, industria e incluso finanzas. Lo cierto es que pobreza en pensamiento es pobreza radical.
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