02 de Enero de 2011
En fin, feliz año
Un balance de fin de año refleja el color del cristal con que se miran los acontecimientos. Estos serán muy buenos o muy malos. Raramente, regulares. Para muchos ciudadanos el gobierno de Lugo es peor que un desastre, y para otros, igualmente numerosos, el gobierno del cambio; o por lo menos, del esfuerzo por encaminar el país hacia días mejores.
En el 2010 el Paraguay tuvo un crecimiento económico sin precedentes. El 14,5% del producto interno bruto fue el más alto de Latinoamérica y el tercero en el mundo. Ante el temor de que el éxito se atribuyese el Gobierno, los empresarios salieron a decir que el 100% del logro económico se debe a la empresa privada. Es posible que así sea. Entonces la pregunta: si son tan capaces de hacer ellos solos esta especie de milagro económico ¿por qué tardaron tanto? ¿Por qué no lo hicieron hace dos o cinco o 10 años? ¿Por qué nos hicieron pasar por tantas penurias? ¿Por qué permitieron que hubiese tanta pobreza si había sido que la empresa privada, solo ella, puede elevar nuestro producto interno bruto a niveles, como el 2010, nunca alcanzados?
Cabe esperar que este año la empresa privada suba la cifra del 14,5 a por lo menos el 20%.
Nadie lo desea, pero si por algún motivo el producto interno bruto llegase a ser negativo o muy modesto, sospecho que los empresarios no se van a atribuir el retroceso. Con toda seguridad la culpa será del Gobierno. Este tipo de oposición es demasiado infantil. Si el país tiene algún éxito económico se debe al conjunto de las fuerzas productivas sin interferencia gubernamental, que es su gran colaboración. Es un disparate sostener que el país crece pese al Gobierno. Igualmente es un disparate que un solo sector se atribuya el éxito. De ser así, entonces debemos culparle también de los problemas en educación, salud, vivienda, del aumento del índice de la pobreza en el campo, etc.
La cuestión es que el fanatismo nos impide asumir que somos pasajeros en este barco; que tenemos derechos y obligaciones. Nada vamos a ganar si nos pasamos repitiendo la frase de un personaje de Sartre: "El infierno son los demás".
Por otro lado, hacia el final del año se volvió a descoser el remiendo que une la relación del presidente Lugo con el vicepresidente Franco. Que dos sargentos de compañía se peleen no hará que la sangre llegue al río. Pero que el primero y el segundo del Ejecutivo vivan a los arañazos, entonces la cosa es grave por la imagen que proyectan a la ciudadanía y las posibles consecuencias políticas. Esta vez, de acuerdo con las expresiones del vicepresidente, parece que la culpa fue del presidente Lugo. En su condición de Comandante en Jefe de las FF.AA. dispuso el relevo de la guardia militar que custodiaba al Dr. Federico Franco sin haberle previamente comunicado, por lo menos como un gesto mínimo de cortesía. Para peor, el hecho ocurrió en momentos en que el vicepresidente recibía amenazas de muerte. Frente a esta situación solo cabe presumir: 1) los conspiradores contra la vida del vicepresidente estaban entre sus custodios y el Presidente, para ponerlo a salvo, ordena el cambio; 2) los nuevos efectivos son los que ejecutarían la amenaza. El Dr. Franco advierte la maniobra y rechaza a los militares y busca respaldo en la Policía; 3) serían infinitas las suposiciones, y seguramente todas delirantes como las que dejo expresadas.
Esto es así porque no se quiere transparentar la conducta; se oculta a la ciudadanía hasta los motivos más insignificantes de una decisión.
En fin, feliz año.
alcibiades@abc.com.py
En el 2010 el Paraguay tuvo un crecimiento económico sin precedentes. El 14,5% del producto interno bruto fue el más alto de Latinoamérica y el tercero en el mundo. Ante el temor de que el éxito se atribuyese el Gobierno, los empresarios salieron a decir que el 100% del logro económico se debe a la empresa privada. Es posible que así sea. Entonces la pregunta: si son tan capaces de hacer ellos solos esta especie de milagro económico ¿por qué tardaron tanto? ¿Por qué no lo hicieron hace dos o cinco o 10 años? ¿Por qué nos hicieron pasar por tantas penurias? ¿Por qué permitieron que hubiese tanta pobreza si había sido que la empresa privada, solo ella, puede elevar nuestro producto interno bruto a niveles, como el 2010, nunca alcanzados?
Cabe esperar que este año la empresa privada suba la cifra del 14,5 a por lo menos el 20%.
Nadie lo desea, pero si por algún motivo el producto interno bruto llegase a ser negativo o muy modesto, sospecho que los empresarios no se van a atribuir el retroceso. Con toda seguridad la culpa será del Gobierno. Este tipo de oposición es demasiado infantil. Si el país tiene algún éxito económico se debe al conjunto de las fuerzas productivas sin interferencia gubernamental, que es su gran colaboración. Es un disparate sostener que el país crece pese al Gobierno. Igualmente es un disparate que un solo sector se atribuya el éxito. De ser así, entonces debemos culparle también de los problemas en educación, salud, vivienda, del aumento del índice de la pobreza en el campo, etc.
La cuestión es que el fanatismo nos impide asumir que somos pasajeros en este barco; que tenemos derechos y obligaciones. Nada vamos a ganar si nos pasamos repitiendo la frase de un personaje de Sartre: "El infierno son los demás".
Por otro lado, hacia el final del año se volvió a descoser el remiendo que une la relación del presidente Lugo con el vicepresidente Franco. Que dos sargentos de compañía se peleen no hará que la sangre llegue al río. Pero que el primero y el segundo del Ejecutivo vivan a los arañazos, entonces la cosa es grave por la imagen que proyectan a la ciudadanía y las posibles consecuencias políticas. Esta vez, de acuerdo con las expresiones del vicepresidente, parece que la culpa fue del presidente Lugo. En su condición de Comandante en Jefe de las FF.AA. dispuso el relevo de la guardia militar que custodiaba al Dr. Federico Franco sin haberle previamente comunicado, por lo menos como un gesto mínimo de cortesía. Para peor, el hecho ocurrió en momentos en que el vicepresidente recibía amenazas de muerte. Frente a esta situación solo cabe presumir: 1) los conspiradores contra la vida del vicepresidente estaban entre sus custodios y el Presidente, para ponerlo a salvo, ordena el cambio; 2) los nuevos efectivos son los que ejecutarían la amenaza. El Dr. Franco advierte la maniobra y rechaza a los militares y busca respaldo en la Policía; 3) serían infinitas las suposiciones, y seguramente todas delirantes como las que dejo expresadas.
Esto es así porque no se quiere transparentar la conducta; se oculta a la ciudadanía hasta los motivos más insignificantes de una decisión.
En fin, feliz año.
alcibiades@abc.com.py






COMENTARIOS