En Yacyretá nos roban, pero no informan a la ciudadanía

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Uno de los posibles motivos por el que la ciudadanía paraguaya no se indigna ante el descarado robo de nuestra energía en Yacyretá debe atribuirse a la falta de información clara y comprensible de parte de los responsables, problema que también afecta a instituciones que aún no contaminadas por la corrupción que impera en la mayoría de los organismos encargados de la defensa de los intereses de la República.

En ese sentido, realizaremos una comparación de uno de los principales beneficios que nuestra nación recibe en Itaipú, cuyo equivalente debería recibir también en Yacyretá.

El Tratado de Itaipú establece que los gobiernos, paraguayo y brasileño, deben recibir una compensación financiera denominada “royalties” por el uso del potencial hidráulico del río Paraná para la producción de energía eléctrica.

Los royalties son divididos en montos idénticos para el Paraguay y el Brasil, calculados en función de la cantidad mensual de energía generada para su comercialización en la central de Itaipú.

Esta definición se encuentra en el Anexo C del Tratado firmado el 26 de abril de 1973. La binacional inició el pago de esta obligación en mayo de 1985 y, según informes de su Dirección Financiera, hasta julio de 2016 el Estado paraguayo recibió US$ 4.914 millones. La misma cantidad recibió el tesoro brasileño. Itaipú no adeuda un solo centavo de dólar por “royalties” a los dos países.

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En la Entidad Binacional Yacyretá (EBY) no se aplica el concepto “royalties” por la utilización de las aguas del río Paraná. En su remplazo, las Altas Partes Contratantes acordaron utilizar el concepto de “Compensación por Territorio Inundado”. Es decir, el beneficio que deben recibir los Estados parte está asociado al tamaño del área del territorio inundado para la formación del embalse de la hidroeléctrica.

La fórmula de cálculo incluye, además del área inundada, la cantidad de energía generada y un índice que depende del monto, en términos financieros, inmovilizado para la construcción del proyecto. Según datos de la EBY, en materia de compensación por territorio inundado, el monto pendiente de pago al Paraguay es del orden de los US$ 962 millones; a la Argentina le correspondería en torno a US$ 269 millones.

Recordemos que en el caso de Itaipú, los pagos a las Altas Partes Contratantes son iguales, en el de Yacyretá, al utilizarse el concepto de “Territorio Inundado” y considerando que la inundación del territorio paraguayo es del orden del 80% y del territorio argentino el 20% restante, el beneficio en este concepto se da en esa proporción.

Desde el inicio de la operación de la hidroeléctrica de Yacyretá, en 1994, el gobierno argentino, a través sus representantes en la binacional, se ha negado sistemáticamente a reconocer este derecho de nuestro país. Las excusas presentadas para no pagar siempre fueron infantiles e inconsistentes. Las más utilizadas fueron que el porcentaje de inundación de los territorios nacionales es diferente a la relación 80% Paraguay / 20% Argentina.

Además, para impedir el cálculo del índice utilizado en la fórmula para determinar el monto de “Compensación por Territorio Inundado”, sostienen que el valor encontrado como monto de la inversión inmovilizada es incorrecto.

Ambas supuestas dificultades para calcular el monto de los pagos de los beneficios a los Estados parte tienen una fácil solución técnica; sin embargo, jamás existió voluntad política para hacerlo y, aunque parezca extraño, esta falta de interés afecta también a nuestros antiguos y eternos “representantes” en la EBY.

Es así que la EBY debe a la fecha alrededor de US$ 1.000 millones al Estado paraguayo en concepto de “Compensación por Territorio Inundado”, hecho que jamás fue comunicado con claridad a la sociedad paraguaya, únicos mandantes de los empleados de la margen derecha del ente.

Estos empleados difunden en cambio, profusamente y como un gran logro, el hecho de que la Argentina pague, con cuentagotas y con atrasos de más de un año, su deuda por consumo de la energía perteneciente al Paraguay, en concepto de Cesión de Energía y que, para colmo de males, se registra en la contabilidad de la EBY como deuda de Yacyretá con el Estado argentino. Absurdo total, sin embargo, vigente gracias a la complicidad con algunos de nuestros “representantes” en la entidad.

Los reclamos de los “representantes” de nuestro país en la binacional ante la sistemática falta de pagos de la EBY por “Territorio Inundado” brillan por su ausencia, porque “todo está bien”, según ellos; a modo de ejemplo, por ser similar el hecho, imaginemos que Itaipú no pague los “royalties” al Paraguay y al Brasil, algo que sería simplemente impensable; no obstante, esta situación ya forma parte de la rutina Yacyretá desde 1994.

Debemos enfatizar también que esta situación en Yacyretá no ocurriría sin la connivencia de nuestras “autoridades”. En efecto, solo la permanente publicación de esta anomalía –violación del tratado, estafa o como quieran llamarla– a nivel nacional e internacional obligaría a la Argentina a honrar sus compromisos. Es inadmisible que se tolere este abuso sin comunicar al pueblo paraguayo. Esta situación, que ya dura más de dos lustros, viola todo lo razonable en términos de una relación justa y respetuosa en el aprovechamiento conjunto de la central de Yacyretá.

Nuestro país ha dejado de recibir en torno a US$ 1.000 millones gracias al silencio cómplice, por años, de los “encargados” de defender nuestros legítimos derechos por la utilización del territorio nacional para la producción de energía en Yacyretá y consumida en más del 95% por la Argentina. La no remisión de estos recursos a nuestro país tiene sus consecuencias y uno de ellos se refleja en la extrema pobreza en que viven cerca de 700.000 paraguayos. Señor presidente de la República, Don Horacio Cartes, Ud. tiene la palabra.

(*) Presidente de la Asociación de Ingenieros del Sector Eléctrico Paraguayo (AISEP).

orlandovaldes@outlook.com