Enemigo silencioso

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La detección días atrás de marihuana en dos colegios de Encarnación, El Principito y San Roque González de Santa Cruz, debe ser una señal de alarma para los educadores y padres de familia, sobre la presencia de un enemigo silencioso en las entrañas mismas de instituciones educativas.

El descubrimiento puso en evidencia un hecho que, hasta si se quiere, es un secreto a voces, y que existen quienes se dedican a reclutar nuevos adictos instalados en cercanías de las instituciones educativas desde donde acechan en busca de nuevas víctimas que acrecienten el mercado para un lucrativo negocio que hasta no hace mucho tiempo creíamos era problema de otros países a los que “exportamos” la hierba.

En uno de los colegios, la droga fue encontrada en poder de unos estudiantes, una de ellas una joven de 17 años. En el segundo, fue un empleado de la institución educativa, lo que hace presumir que se trataría de un proveedor que facilita el acceso de los jóvenes a la materia prima.

Por lo bajo se comenta con insistencia que en los alrededores de los colegios existen conocidos proveedores que actúan libremente, ante la mirada cómplice de quienes deberían reprimir y combatir el ilícito.

La problemática de las drogas es tan vieja como la sociedad misma. Existe abundante literatura que habla de las causas de su consumo, efectos y consecuencias. El Ministerio de Educación y Ciencias (MEC) incluso tiene protocolos de intervención para casos de presencia o consumo de drogas en las instituciones educativas. La Municipalidad local también había creado una dependencia para trabajar en la prevención del consumo, es decir, que no se puede decir que faltan herramientas para combatir el problema.

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Estos dos “incidentes” que saltaron a la luz pública son apenas un botón de muestra, y deben ser un llamado de alerta.

jaroa@abc.com.py