La jugada también abriría puertas a la candidatura de Horacio Cartes, siempre y cuando este renuncie 6 meses antes de las elecciones y que dicha renuncia sea aceptada luego por el Congreso.
La vía de la “certeza” tendría la ventaja para los políticos de trasladar la responsabilidad a la Corte, además de acortar y evitar muchos pasos que se deben dar con la enmienda.
Puede parecer un tanto audaz (por usar un adjetivo generoso) y hasta considerar que ingresa en el terreno de lo “kachiãi”, pero no sería menos insólito que insistir sobre la vía de la enmienda constitucional, luego de todo lo que ha ocurrido alrededor de ese mecanismo.
La posibilidad de habilitar la reelección vía enmienda se complicó mucho por obra de sus mismos impulsores. Los repetidos anuncios de su presentación desgastaron tanto el tema que, a esta altura, aún si se logra su aprobación en el Congreso, ya hay serias dudas de que el “Sí” triunfe luego en el referéndum. La división que existe en todas las carpas políticas y el posicionamiento en contra de algunos medios masivos de comunicación dificultarán su éxito.
La instalación del tema de la reelección y la división que motivó en la sociedad hace también que a esta altura, a poco más de un año de las elecciones generales, no tengamos candidatos seguros a competir en 2018.
Si la reelección, pese a todo, se aprueba, posiblemente los candidatos en la interna colorada serían Cartes y el senador Mario Abdo Benítez (si este último se mantiene en la pelea).
El problema principal de Cartes, según señalan las encuestas, es su sostenida impopularidad. La reacción de los estrategas del oficialismo es indicarle al Presidente que no abra la boca porque la perspectiva es que todo lo que diga será usado en su contra.
Presuntamente, hablará solo cuando haya obras que inaugurar, que demuestren que el gobierno “construye”. El riesgo es que sea tarde o que no tenga ya el efecto deseado.
En tanto, si hay reelección, en la oposición habría un quiebre (y si no la hay, también) . Por un lado, estarían Lugo y sus aliados y, por el otro, un sector del PLRA y sus aliados. Este sería un escenario aparentemente favorable para los colorados, quienes con su estructura y sus votos cautivos asegurarían el triunfo
A Lugo, evidentemente, no le sirve un PLRA dividido porque necesita de su estructura el día de las elecciones. Sin embargo, si existe la posibilidad de reelección y si se aprueba que los candidatos a presidente también puedan estar en la lista para el Senado, sería de todas formas un escenario favorable para el Frente Guasu.
El candidato liberal es, por ahora, su presidente Efraín Alegre, quien espera instalarse en el escenario a través de una gran campaña de marketing, como una suerte de tercera opción frente a Cartes y Lugo, que serán pintados como representantes del autoritarismo y el caos.
Algo que es distinto con relación a anteriores periodos preelectorales es, hasta ahora, la ausencia de fervor alrededor de algún líder en particular, sea de la oposición o el oficialismo. Inclusive, algunas convocatorias más o menos importantes, como la que hizo el cartismo en setiembre del año pasado, pareció más producto de la inversión económica realizada que de un auténtico entusiasmo popular.
En ese escenario, nadie tiene asegurado nada ni puede sentirse confiado, aún teniendo toda la estructura y todo el poder del dinero.
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