Las disculpas van para las personas afectadas, entre quienes se encuentran embarazadas y conocidas figuras del arte y la cultura. Además, lo de admitir el error nos da la tranquilidad de que no existe soberbia ni vocación de revancha política en la medida adoptada.
Sin embargo, existen cuestiones de fondo que aún no fueron explicadas a los contribuyentes aun cuando la mayor parte de los hechos no correspondan a las actuales autoridades. Pero es hora de terminar con esta historia de deslindar el antes del ahora con el argumento de que corresponde a la gestión del anterior.
La institución, en este caso municipal, es una sola. Los contribuyentes aportan a la institución no a la gestión de tal o cual intendente. De modo que si se hizo mal con este o con el anterior es al actual a quien corresponde rendir cuenta o simplemente esclarecer, inclusive de la gestión anterior sobre cuestiones aún desconocidas para el público.
A pesar del error, fueron despedidos más de 400 empleados, presuntos planilleros. Es necesario saber si además de Arnaldo Samaniego, quiénes son los otros funcionarios que contrataron a estas personas a sabiendas de que no tenían nada que hacer.
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Esto no puede quedar impune, si realmente se busca terminar con el problema. De lo contrario, si no hay castigo a los corresponsables de estas contrataciones prebendarias y muchas veces nepotistas, se podría repetir el mismo cuadro en la administración actual.
El sueldo pagado inútilmente a 400 planilleros debe ser repuesto a las arcas municipales, es dinero de los contribuyentes, quienes merecidamente pueden considerarse estafados por el intendente anterior y los funcionarios superiores que lo secundaron, algunos de los cuales probablemente aún permanezcan en sus puestos.
Estos son cómplices de haberse inventado cargos, funciones y sueldos para personas que solamente debían cobrar, sin hacer nada. Además, ¿fueron ellos o los actuales los que hicieron meter la pata al intendente? ¿Alguien pagará por ello?
Soy de los que creen que entre una administración y otra, en la Municipalidad de Asunción no hay mucho que se pueda hacer para establecer diferencia. Sin embargo, una diferencia que Mario Ferreiro puede marcar es en el campo ético. No debería ser más de lo mismo. Con un poco de lustre ético a la institución podría ser suficiente, aunque para eso evidentemente no alcanza la disculpa.
ebritez@abc.com.py