Es plaza, no patio trasero

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Lo que para los vecinos constituye un “crimen ecológico”, para la Municipalidad de Asunción y la Corte Suprema de Justicia es un “Proyecto de remodelación”.

Ambas instituciones, con autorización de la Secretaría del Ambiente, quieren cambiar totalmente la fisonomía de la plaza Bernardino Caballero, ubicada sobre la Avda. Carlos A. López, para convertirla en un espacio “amable, confortable y pasible de ser utilizado cuidando el medio ambiente”, según explicaron los responsables.

Para los moradores, es uno de los pocos espacios verdes que existen en la zona ante el tremendo déficit de áreas públicas que tiene Asunción. Desde hace tiempo los pobladores del barrio San Antonio sienten suya la plaza, pues no solo pagan una tasa de “mantenimiento de espacios verdes”, sino que también concurren al lugar a diario para disfrutar de la arboleda.

La palada inicial de la obra se realizó el 14 de enero, con un plazo de 150 días, y el monto del proyecto es de poco menos de G. 4.200 millones, poco más de ¡1.000.000 de dólares! El plan de “recuperación” incluye área para juegos infantiles, gimnasia, espacio cultural, sitio para los bomberos, estacionamiento para unos 40 automóviles de magistrados y “patio de comidas” que va a ser controlado por la Municipalidad de Asunción.

En los documentos, la plaza Bernardino Caballero es propiedad del Poder Judicial y forma parte del conjunto arquitectónico del Palacio de Justicia. Sin embargo, el uso y las características la han convertido en un foro abierto, en un espacio colectivo de goce y disfrute, no solo de abogados y jueces, sino también de toda la ciudadanía. El uso público ha dado un “derecho ganado” a los asuncenos sobre ese lugar.

Dada la batahola que se armó con el desmonte vinieron las explicaciones de que los árboles serán protegidos y solamente fueron talados algunos afectados por termitas, por tormentas y por el orín de las personas y seguramente mascotas que acostumbran irrigar las raíces de los árboles.

La plaza era del Poder Judicial exclusivamente cuando se realizó el canje con el Ministerio de Salud años atrás para el traslado del antiguo “Hospital Infeccioso”. Pero, como ya dijimos, con el tiempo se ha ganado la condición de plaza pública con todas las de la ley, por así decirlo.

Si realmente buscan “proteger el ambiente”, una de las primeras medidas que hay que hacer en el lugar es eliminar el apestoso baño público que se ha instalado hace tiempo en uno de los sectores de la plaza, evitar al máximo una agresión con los lugares para autos y desechar la idea del patio de comidas.

¿Cómo los proyectistas pretenden preservar el ambiente, si van a instalar en el lugar un mercado persa  en el que habrá braseros, garrafas, cocinas y heladeras?

Pero, independientemente de la propuesta de hermoseamiento y con todos los recursos que posee uno de los poderes del Estado, ¿es tan difícil conseguir un predio cercano para la construcción de un estacionamiento en subsuelo o en varios niveles para más vehículos? ¿No se puede pensar en otro canje con la Copaco o la Dirección de Meteorología que tienen la manzana norte adyacente al Palacio para construir un parking como la gente, sin tener que desmembrar la plaza?

De paso, se va a solucionar el serio problema causado durante once meses del año a los vecinos con los usuarios del Palacio y los cuidacoches.

Solo así la plaza del Poder Judicial será un “espacio amable” y dejará de ser un degradado patio trasero.

pgomez@abc.com.py