Estrategias varias para llegar al Poder

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Largada hace un tiempo la carrera presidencial para el 2018, cada uno de los candidatos que hasta ahora se perfilan para competir en las elecciones tienen distintas estrategias para llegar al esquivo poder.

Los posibles, probables, presuntos aspirantes (más allá de impedimentos legales y/o prácticos) serían, en un orden arbitrario: Horacio Cartes, Fernando Lugo, Mario Abdo Benítez, Efraín Alegre, Nicanor Duarte Frutos, Luis Castiglioni, Blas Lanzoni. La lista puede ser interminable.

Cartes, presidente de la República, planea imponer su reelección, que prohíbe la Constitución, en la próxima Convención colorada. La idea sería que esa instancia partidaria de un mandato a sus parlamentarios para que voten a favor de la enmienda constitucional. Los votos que faltan en el Congreso, los negociaría con otras fuerzas políticas, de no asegurarlos en su partido, utilizando el argumento de la mutua conveniencia o el poder seductor de su billetera. Su entorno considera que no hay nadie en el escenario político actual que pueda hacerle frente. Una buena campaña de marketing, como en 2013, haría el resto.

El plan del expresidente y actual senador Lugo es inscribir su candidatura a último momento, aguardando que el nivel de su popularidad actúe como un disuasivo para que la Corte Suprema falle en contra de su segura impugnación. De lograr que lo habiliten, cree que el camino hacia el sillón de López estaría alfombrado para él.

El senador colorado Abdo Benítez espera que Cartes fracase en su plan reeleccionario y quedarse él como la alternativa de su partido para conservar el poder. Necesita permanecer alejado del Mandatario y no dar la impresión de ser “su cabayú” pero no tanto y que luego le retire todo su respaldo económico. Una encrucijada.

Alegre, presidente del PLRA, cuenta con que ni Cartes ni Lugo sean candidatos. En cambio, aguarda que el Presidente imponga un sucesor en su partido que arrastre la carga de su paulatino desprestigio. Si consigue establecerse como el gran antagonista de Cartes, buscará un compañero de fórmula que le de una imagen “aperturista”, con una pátina progresista o al menos populista, con lo cual espera cosechar la mayoría de los votos “anti HC” que, confía, habrá a esa altura.

El expresidente colorado Duarte Frutos no tiene grandes expectativas de ser candidato nuevamente porque no cree que se den las condiciones políticas. Él espera pugnar por la senaduría. Si se habilita la reelección, cree posible que su muñeca política le permita salir airoso de una interna colorada que será muy compleja para ir a unas elecciones generales aún más difíciles.

Las posibilidades del exvicepresidente y actual senador Castiglioni están sobre todo supeditadas a que, en el caso que Cartes no pueda pelear su reelección, resulte seleccionado, por una serie de sucesos afortunados, como su sucesor dentro del Partido Colorado. Muy difícil, pero en Paraguay, todo es posible, creen algunos.

El gobernador de Central, Lanzoni, presentado como el candidato liberal del “llanismo”, oposición dentro de su partido, depende enteramente de una repentina debacle del efrainismo para salir triunfante en las internas del año próximo y ser el rival del candidato cartista en 2018. Su postulación depende también de una serie incontable de casualidades.

Entre los colorados, hay una lista en la que todo el tiempo entran y salen nombres, que sueñan con ser elegidos por el dedo de Cartes, ya sea para presidente o vice: ministros como Enrique Riera, Soledad Núñez, Gustavo Leite o Antonio Barrios. Todos ellos dependen del humor presidencial.

Fuera del oficialismo, algunos actores políticos y sociales sueñan ser candidatos, pero sus posibilidades dependen de circunstancias demasiados azarosas.

Aún falta mucho y nuestra historia política reciente señala que, en materia electoral, no se deben descartar los imprevistos de último momento.

mcaceres@abc.com.py