El material ofrece una detallada descripción de la ciudad, de sus recursos de infraestructura, de sus potencialidades turísticas, de los atractivos con que cuenta, que la convierten en una excelente guía turística. Incluye una serie de propuestas de acción que apuntan a convertir a la “perla del sur” en un destino turístico como el que no se tiene en la región.
Uno de los subcomponentes de estos programas de acción menciona el impulso al turismo fluvial, atendiendo el imponente potencial que ofrece el río Paraná para los paseos en barco y los deportes náuticos, como el que ya se tuvo a nivel local con el encuentro internacional de velerismo el año pasado.
En este aspecto, algunas de las actividades propuestas citan la creación de infraestructura necesaria para la implementación de actividades turísticas acuáticas, como la construcción de embarcaderos y muelles con los servicios necesarios.
En ese sentido, es oportuno traer a colación una situación que está afectando a una empresa pionera en este tipo de servicios turísticos en la ciudad, a través del barco “Don Mateo”. La firma con esfuerzo está realizando un gran aporte al turismo local.
Debido a la burocracia y tal vez a la desidia en alguna instancia de la administración municipal, la empresa no logra que se le habilite un atracadero sobre la avenida Costanera para facilitar que los turistas que circulan por el lugar puedan abordar el barco. En consecuencia, para subir y bajar pasajeros se ven obligados a utilizar un atracadero de lanchas ubicado en el barrio Mboica'ê.
El sitio no es el más adecuado, porque el río no tiene en ese lugar la profundidad necesaria para un barco con un calado como del Don Mateo. Tampoco la ubicación favorece porque está muy alejado del circuito turístico que ofrece la Costanera.
Muchas veces los programas plasmados en los papeles pueden ser excelentes, pero no bajan a tierra por simples detalles. Tal vez el caso de “Don Mateo” sea una buena oportunidad para corregir esa falla.
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