Casi ningún candidato se salva de decir tonterías, sea por propia iniciativa, por el consejo de expertos marquetineros o por simple desesperación.
Para empeorar la situación, en el momento que vivimos ha tenido lugar la muerte de uno de los candidatos presidenciales: Lino Oviedo, del partido Unace, personaje controvertido, si lo hay. Su deceso, en un accidente aéreo, ha dado ocasión a políticos de otros partidos de pronunciar algunos lamentables discursos laudatorios con la idea, aparentemente, de ganar la simpatía de los fanáticos de ese partido, ahora huérfano de líder.
Por ejemplo, el candidato presidencial Miguel Carrizosa dijo, durante el velatorio que le realizaron en el Congreso, que el fallecido era “un líder excepcional”. Justamente alguien del partido Patria Querida, cuya denominación fue una suerte de homenaje a la canción que los jóvenes cantaban en las plazas frente al Congreso durante el marzo paraguayo de 1999, cuando arrojaban piedras contra las huestes oviedistas, mientras recibían balazos. ¿Todo vale por recibir unos muy improbables votos de Unace, rifando la escasa o nula coherencia que queda?
También se escuchó al candidato colorado, Horacio Cartes, decir que, si llega a la presidencia, tendrá “las manos libres para elegir a los mejores” en los cargos. Difícil de creer en cualquier partido político de nuestro país, pero mucho más en el Partido Colorado. ¿Así que le hará saber a los muchachos, cuya ansiedad los está haciendo trepar por las paredes y techos de la Junta de Gobierno, que se tendrán que aguantar? ¿A quién pretende engañar Horacito? ¿O verdaderamente es tan ingenuo para creer lo que dijo?
La campaña del candidato liberal, Efraín Alegre, indudablemente llevada de acuerdo a los consejos de algún “genio” del marketing político, tiene como frase cumbre “Paraguay sin pobres”. No es por ser macabro, pero así expresado parece que va a eliminar a los pobres de nuestro país. ¿Qué hará con todos ellos? ¿Será que esa mirada hacia el más allá que tienen Alegre y Rafael Filizzola en los afiches de propaganda tiene algo que ver con el tema?
Es una pequeña muestra, y se debe tener en cuenta que aún no ha llegado el momento más candente del proselitismo electoral, cuando los candidatos serán capaces de cualquier humillación, genuflexión o ridiculez si hay alguna promesa de conseguir unos míseros votos.
Aunque pueda parecer imposible, este panorama va rumbo a empeorar, a medida que nos acerquemos al 21 de abril.
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