Historias repetidas

Este artículo tiene 9 años de antigüedad

En el fútbol, la vida y en diversas actividades, hay situaciones que se mantienen inalterables, cuestiones que no cambian, hechos que ya vimos y frases que ya escuchamos, como en todo, para bien y para mal, sucesos que se reiteran y reconfortan, y otros que son preocupantes, repudiables y cansadores.

Entre los buenos aparecen la calidad de Mendieta y Pinti Álvarez, sobresalientes y fundamentales para los triunfos de sus equipos.

Se fueron Piris da Motta, Ale Silva y Blas Riveros, pero el Willy sigue siendo la carta ganadora de un equipo que necesariamente deberá cambiar el estilo que había mostrado en el torneo anterior.

Y eso que claramente los luqueños salieron a buscarlo y tratar de intimidarlo con fuertes faltas, un recurso que no amilanó a Mendieta, que pidió siempre la pelota y con un remate sensacional marcó la diferencia entre Olimpia y Luqueño.

Un equipo distinto pero guiado por el mismo cerebro, ya que cuando hubo que aguantar tras la expulsión de Julián Benítez, Mendieta otra vez alzó el brazo diciendo presente, en un conjunto que tuvo una gran sobriedad defensiva y a Cristian Riveros con un gran recorrido, para alcanzar un importante triunfo.

En Sol de América, Ernesto “Pinti” Álvarez aprovechó todas las ofertas de Cerro y mostró ser un delantero para tomarlo en serio, a pesar de su rol de personaje fuera de la cancha.

El “Pinti” repitió el protagonismo del torneo anterior, en el que los azules trajeron a Abreu y Dionicio Pérez como figuras, pero fue Álvarez quien se destacó con grandes goles hasta aquella lesión que lo dejó sin continuidad.

Otra cuestión que se repite es el incierto arranque de Cerro Porteño, más que por la derrota en sí, los tremendos errores y las malas decisiones causaron gran preocupación en las diferentes esferas azulgranas.

Y conste que el convulsionado semestre anterior parecía haber quedado atrás, ya que en Barrio Obrero se dieron varios motivos para sacar pecho, como la forma que va tomando la construcción en la Olla, el trato con el Real Madrid por el chico Díaz y la llegada del internacional Pereira, capaces de instalar un sano grado de euforia entre sus hinchas, pero...

Siempre aparece un pero en la vida azulgrana, y no caemos en un apresuramiento si decimos que la continuidad de Morínigo entró en zonas turbulentas.

Los increíbles errores defensivos, de los que solamente Raúl Cáceres salió absuelto, el poco juego en el medio, incapaz de alimentar en forma a Leal y Beltrán, hicieron de Cerro un conjunto con mucha voluntad, pero muy poco vuelo.

A propósito de Leal, la “Pantera” marca goles, asiste a sus compañeros e intenta siempre, pero sus compañeros son poco solidarios con él. Cecilio Domínguez lo ninguneó a la hora de patear el penal y hasta Júnior Alonso lo dejó con las ganas en un tiro libre, mostrando el equipo muy poco orden en la toma de decisiones dentro del campo.

Esta película ya la vimos, un plantel nutrido, un equipo que mostró muy poco y la bandera de la inestabilidad plantada una vez más en Barrio Obrero, donde el entrenador afrontará dos retos importantes para su supervivencia en los próximos choques ante Nacional y Libertad, nada menos.

Los enfrentamientos entre los propios hinchas luqueños, con daños materiales sufridos por terceros que nada que ver, ha sido otro hecho reiterativo en esta primera fecha.

Como las quejas y protestas por el arbitraje, con Marco Trovato disparando en su cuenta de Twitter contra el juez Méndez y sentenciando en la ronda de micrófonos que el mencionado no dirigirá más a Olimpia.

En el Arsenio Erico y en General Díaz, los cuestionamientos hacia Amarilla y Aquino también fueron duros, un tema que se repite a pesar de haber tenido los propios dirigentes la atribución de cambiar a la cabeza arbitral, una opción que desecharon para caer en más de lo mismo, desde el propio inicio de esta guerra de veintidós batallas.

aandresfederico@gmail.com