Algo parecido ocurre actualmente con las ansias indisimuladas del presidente de la República, Horacio Cartes. Piden su reelección y hasta ya lo comparan con Stroessner.
El eslogan de la dictadura para someter al país fue “Paz y progreso”. De esa manera se había instaurado 35 años de un régimen de hierro en abierta violación a las libertades públicas y los derechos elementales del ciudadano. Esa cruel y asesina dictadura cayó el 2 y 3 de febrero de 1989.
Sin embargo, aún existen sectores políticos, como diputados e intendentes que añoran esa dictadura. El régimen stronista en la práctica fue un sistema totalitario fascista, anticomunista, que reprimía al que pensaba diferente, sean jóvenes, mujeres, varones, adultos, políticos contestatarios e incluso religiosos.
El desorden que vivimos actualmente, la falta de capacidad de diálogo y de entendimiento; la inseguridad y la violencia; la corrupción y la impunidad, es precisamente resultado de esa larga dictadura, que no termina de suprimirse.
En todas las épocas y a nivel mundial se ha demostrado que el régimen dictatorial no soluciona los problemas. Reprime, violenta, cercena las libertades y lo que hace es agonizar al pueblo y postergar la búsqueda de soluciones y el desarrollo de todo un país.
La democracia brinda la oportunidad de gobernar en el disenso y buscar el bien común con base en la participación de todos los sectores.
Las que no funcionan, en esta transición, son las instituciones. Además, los políticos –salvo honrosas excepciones– llegan al poder con la finalidad de meter sus manos en el bolsillo del Estado y el pueblo. Así en cada periodo presidencial se agranda el Estado que se volvió costoso, pesado y la corrupción incontrolable.
El argumento de que la democracia no funciona es un mentís y una conclusión desatinada. Es necesario que las instituciones de la República funcionen: los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial, y que cada quien haga su deber con responsabilidad y honestidad. No hace falta retornar al pasado cuando a nivel regional y el mundo entero apuesta al sistema democrático.
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