29 de Enero de 2012
José Luis Miranda
El maestro José Luis Miranda fue destituido del Conservatorio Nacional de Música cuya dirección venía ejerciendo desde hacía seis meses. Nada tendría de particular la decisión de las autoridades del Ministerio de Educación. Los cargos públicos están sujetos a los cambios y estos, ya se sabe, no siempre obedecen a razones profesionales.
Tiene de particular esta remoción la forma desconsiderada y humillante utilizada con una persona enteramente digna por su talento, su sensibilidad, su aporte a la música. Nadie, por más ministro o vice que fuere, tiene el derecho de jugar con la dignidad de nadie, menos con la de un artista de la calidad del maestro Miranda.
¿Cómo? ¿No saben los del Ministerio de Educación quién es José Luis Miranda? ¿O lo saben y planificaron el medio más innoble para alejar del Conservatorio a una figura que honraba a la institución?
El Ministerio nada dice acerca del cambio. O lo dice, con lo que se enreda más todavía la cuestión. El viceministro de Culto, del que depende el Conservatorio Nacional de Música (leyó usted bien, el Conservatorio de Música depende del Viceministerio de Culto) "muy emocionado pidió un gran aplauso para el saliente". (ABC del martes).
¿Qué le emocionó al viceministro Hugo Brítez? ¿Qué cosas movieron las fibras íntimas de su corazón? Y si el maestro Miranda es digno de aplausos -y lo es- ¿por qué se lo despide? ¿El aplauso solicitado es para blanquear la mala conciencia de quien firmó la resolución? ¿Se debe permitir a una personalidad para quien se pide aplausos dejar la institución tal vez con un merecido rencor anudado en la garganta?
La emoción y los vítores no sustituyen la cuestión esencial: la causa de la destitución. Por culpa de este silencio los pasillos del Conservatorio y la calle se llenan de rumores. E incluso se habla de que sería a consecuencia de concretas denuncias de malos manejos administrativos de directores anteriores hechas por el mismo Miranda.
En su despedida, el maestro dijo: "Todo esto me sorprendió bastante y ahora que he visto la relación de fecha, encuentro que ya ponen a uno antes de sacar al otro y esto es una irregularidad administrativa". Se refería a la resolución del 30 de diciembre que nombraba al nuevo director; y al decreto del 18 de enero que lo destituía. O sea, el Conservatorio Nacional de Música tuvo dos directores durante 18 días, sin que uno de ellos -el saliente- lo supiera. Y posiblemente ni el entrante. Pero hay más: el Conservatorio depende del Viceministerio de Culto pero la resolución de nombramiento -que tiene que ser por decreto del Poder Ejecutivo- está firmada por el viceministro de Educación, Francisco Giménez.
Esta desprolijidad -en el mejor de los casos- no es admisible en las instituciones públicas, menos aún en el Ministerio de Educación y Cultura. Proyecta una imagen de desaliño, desconfianza, improvisación.
El jueves, en el Cabildo, se dio apertura a la firma de una petición al presidente de la República por la reincorporación de José Luis. Se hicieron presentes algunas de las más conocidas figuras de la música y del arte en general que expresan así su cariño y respeto al maestro Miranda; al mismo tiempo, el enfado por la inexplicable actitud ministerial.
El maestro Lito Barrios dijo a este diario (edición del miércoles) que "un grupo de personas nos animamos a no quedarnos calladas, porque el que acepta una cosa como esta, un manoseo a la cultura, no puede apuntar al porvenir. Nosotros empezamos la campaña Miranda no se va, Miranda se queda porque confiamos absolutamente en su capacidad, en su formación, en su liderazgo y en todos los valores que Miranda siempre inculcó a sus alumnos y a los maestros. Todos conocemos lo que es y vale el profesor Miranda, y todos los que ahora están representando al Paraguay en el mundo, pasaron por las manos de Miranda".
José Luis venía trabajando en un ambicioso proyecto que pensaba implementar desde este año con la intención de recuperar el Conservatorio "artística y administrativamente", como dijo a la prensa. Pero, en palabras del maestro Palito Miranda, "todo se tira al tacho en este país donde no se aprecian el talento y el deseo de trabajar con honestidad".
alcibiades@abc.com.py
Tiene de particular esta remoción la forma desconsiderada y humillante utilizada con una persona enteramente digna por su talento, su sensibilidad, su aporte a la música. Nadie, por más ministro o vice que fuere, tiene el derecho de jugar con la dignidad de nadie, menos con la de un artista de la calidad del maestro Miranda.
¿Cómo? ¿No saben los del Ministerio de Educación quién es José Luis Miranda? ¿O lo saben y planificaron el medio más innoble para alejar del Conservatorio a una figura que honraba a la institución?
El Ministerio nada dice acerca del cambio. O lo dice, con lo que se enreda más todavía la cuestión. El viceministro de Culto, del que depende el Conservatorio Nacional de Música (leyó usted bien, el Conservatorio de Música depende del Viceministerio de Culto) "muy emocionado pidió un gran aplauso para el saliente". (ABC del martes).
¿Qué le emocionó al viceministro Hugo Brítez? ¿Qué cosas movieron las fibras íntimas de su corazón? Y si el maestro Miranda es digno de aplausos -y lo es- ¿por qué se lo despide? ¿El aplauso solicitado es para blanquear la mala conciencia de quien firmó la resolución? ¿Se debe permitir a una personalidad para quien se pide aplausos dejar la institución tal vez con un merecido rencor anudado en la garganta?
La emoción y los vítores no sustituyen la cuestión esencial: la causa de la destitución. Por culpa de este silencio los pasillos del Conservatorio y la calle se llenan de rumores. E incluso se habla de que sería a consecuencia de concretas denuncias de malos manejos administrativos de directores anteriores hechas por el mismo Miranda.
En su despedida, el maestro dijo: "Todo esto me sorprendió bastante y ahora que he visto la relación de fecha, encuentro que ya ponen a uno antes de sacar al otro y esto es una irregularidad administrativa". Se refería a la resolución del 30 de diciembre que nombraba al nuevo director; y al decreto del 18 de enero que lo destituía. O sea, el Conservatorio Nacional de Música tuvo dos directores durante 18 días, sin que uno de ellos -el saliente- lo supiera. Y posiblemente ni el entrante. Pero hay más: el Conservatorio depende del Viceministerio de Culto pero la resolución de nombramiento -que tiene que ser por decreto del Poder Ejecutivo- está firmada por el viceministro de Educación, Francisco Giménez.
Esta desprolijidad -en el mejor de los casos- no es admisible en las instituciones públicas, menos aún en el Ministerio de Educación y Cultura. Proyecta una imagen de desaliño, desconfianza, improvisación.
El jueves, en el Cabildo, se dio apertura a la firma de una petición al presidente de la República por la reincorporación de José Luis. Se hicieron presentes algunas de las más conocidas figuras de la música y del arte en general que expresan así su cariño y respeto al maestro Miranda; al mismo tiempo, el enfado por la inexplicable actitud ministerial.
El maestro Lito Barrios dijo a este diario (edición del miércoles) que "un grupo de personas nos animamos a no quedarnos calladas, porque el que acepta una cosa como esta, un manoseo a la cultura, no puede apuntar al porvenir. Nosotros empezamos la campaña Miranda no se va, Miranda se queda porque confiamos absolutamente en su capacidad, en su formación, en su liderazgo y en todos los valores que Miranda siempre inculcó a sus alumnos y a los maestros. Todos conocemos lo que es y vale el profesor Miranda, y todos los que ahora están representando al Paraguay en el mundo, pasaron por las manos de Miranda".
José Luis venía trabajando en un ambicioso proyecto que pensaba implementar desde este año con la intención de recuperar el Conservatorio "artística y administrativamente", como dijo a la prensa. Pero, en palabras del maestro Palito Miranda, "todo se tira al tacho en este país donde no se aprecian el talento y el deseo de trabajar con honestidad".
alcibiades@abc.com.py






COMENTARIOS