La Madre Patria (y II)

Este artículo tiene 8 años de antigüedad

SALAMANCA. En mi columna de la semana pasada hice referencia a un video en el que el ministro de Cultura, doctor Fernando Griffith, aborda el tema de los orígenes de la nacionalidad paraguaya bajo el título de “Paraguay poderoso”. Debido a la extensión del tema, decidí dividirlo en dos partes y, a pesar de ellos, es mucho lo que me dejo en el tintero.

Después de hablar de los grupos migratorios que vinieron al país incluyendo largas listas de apellidos italianos (se “olvidó” de Zuccolillo), alemanes (se “olvidó” de Stroessner), sirios, libaneses, franceses, cierra la idea con esta frase: “En este momento hay un pool de gente en el Paraguay muy poderoso lo cual nos hace descubrir que somos en realidad una nación multirracial, pero unicultural. España quizá ya no es la madre patria. Por lo menos desde el punto de vista genético no lo es. Y desde el punto de vista cultural, quizá nunca lo fue”.

España será por los siglos de los siglos, nos guste o no nos guste, nuestra “madre patria”, pues es una modalidad que se aplica al lugar de donde se proviene. Y provenimos de España por más que estemos mezclados con guaraníes y otras nacionalidades porque somos una nación multicultural y “unirracial” (todos pertenecemos a la raza humana) aunque el doctor Griffith no lo reconozca. No se trata de que España nos haya parido en el sentido ginecológico del término. Incluso hay países que en lugar de utilizar el término de madre, utilizan el término de padre: “fatherland”, por ejemplo.

Negar la influencia cultural de España es simplemente demencial, pues nos ha dado un idioma: nos ha traspasado una cultura tomando aquí el término en su más amplio sentido. Si no existiera esa influencia cultural el doctor Griffith tendría que estar hablando en “guaraní-guaraní” (guaraniete) y no en “jopara” (mezcla de guaraní y castellano). Pues no, lo está haciendo en perfecto castellano.

Afirma el conferenciante que “la cultura guaraní, la cultura paraguaya es mucho más fuerte y disuelve a todas las demás. Por eso no encontramos rastros de otras culturas en el Paraguay”. Lo más importante de nuestra literatura está hecha en castellano, con excepción del monumental “Yvy rapyta”, los textos míticos de los Mbya-guaraní. ¿Será, acaso, que la guitarra y el arpa de nuestra música folklórica son de origen indígena y no europeo? Le sugiero al doctor Griffith caminar por la avenida Mariscal López donde sobreviven algunas “villas romanas” o por las calles Presidente Franco, Cerro Corá, Mariscal Estigarribia más arriba de la plaza Uruguaya para descubrir los restos maravillosos de la “arquitectura modernista” (art-nouveau) que trajeron los constructores catalanes además de aportar la técnica constructiva de la “bovedilla catalana”.

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Concluye diciendo: “A lo que teníamos ya antes de la guerra, que era extraordinario, aparecen ahora otros genes: la determinación y el carácter de los vascos, la capacidad de trabajar de los catalanes; el orden y el ingenio alemán; el amor por el arte, el estilo y el diseño de los italianos; la capacidad de comerciar de los libaneses; todo eso con la cultura más fuerte del mundo [la cultura guaraní]”. Todo eso son prejuicios. Lo mismo podríamos decir de “la cabezonería y testarudez de los vascos; la tacañería de los catalanes; la argelería (falta de gracia) de los alemanes; la terquedad de los gallegos; la haraganería de los andaluces, y así hasta el cansancio sin poder llegar a nada concreto porque tanto lo primero, como lo segundo, son mentiras. Hay gente trabajadora y hay gente haragana, hay gente terca y hay gente comprensiva, pero nunca pueblos enteros.

Cuando el doctor Griffith fue nombrado ministro de Cultura después del oscuro incidente del despido de la arquitecta Mabel Causarano (por lo menos tuvo la suerte de no haber sido destituida en público ante el griterío de una multitud de colorados vociferantes) corrió el comentario que una de las hijas de Horacio Cartes le habría dicho a su padre que había conocido a esta persona “que hablaba demasiado bien” y que tenía que tenerlo en su equipo. Después de verlo y oírlo en este video, estoy absolutamente convencido de que fue una vil mentira; no puede ser cierto.

jesus.ruiznestosa@gmail.com