“La prostitución en Hernandarias”

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El diario ABC Color inicia hoy su espléndida marcha hacia el 2017 para encontrarse con sus 50 años de existencia. Con este motivo reviso los archivos a la espera de encontrar hechos y personas que fueron noticias, buenas o malas, y que de algún modo influyeron en la vida nacional.

Como en todo archivo de periódicos, lo primero que uno encuentra es la cantidad descomunal de acontecimientos que viven enterrados en el olvido. Fueron importantes ayer y son importantes hoy, pero están bajo una montaña de sucesos posteriores los que, a su vez, correrán la misma suerte de perderse en el tiempo.

Encuentro en los archivos que florecientes ciudades de los departamentos de Canindeyú y Alto Paraná fueron, en los inicios de los años 70 del siglo pasado, un pequeño claro en la inmensidad de los bosques. Y en ese pequeño claro, chocitas de hule negro que albergaban a colonos brasileños que llegaban a nuestro país en bandadas interminables. Al poco tiempo, el milagro del trabajo plantaba casitas de madera y luego de ladrillo cocido.

Hoy cuesta creer, por dar algunos ejemplos, que este haya sido el inicio de Salto del Guairá, Corpus Christi, La Paloma, Puente Kyhá, Katueté.

Entre estas ciudades estaba Hernandarias, aunque un poco más próspera, pero las casas eran igualmente de madera, con una calle principal polvorienta. En la época citada, Hernandarias recibía a los visitantes con un cartel que decía: “Bienvenido a la Capital de la Hidroeléctrica”. Y no tenía luz eléctrica aún. Fueron los comienzos trabajosos de una ciudad, ya antigua entonces.

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Desde sus inicios la construcción de la hidroeléctrica de Itaipú fue el irresistible imán de paraguayos y brasileños que buscaban mejorar su suerte económica. Fue así que se encontraron por miles en el sitio de obra. Tantos hombres hacinados en la soledad prendieron en alguien la idea de darles compañía. En los costados de Hernandarias se levantó un ranchito con dos muchachas y una mujer adulta que la ofrecían. Pronto fueron cuatro muchachas más, y cuatro más y diez más. Comenzaban los prostíbulos a levantarse, en el reducido espacio de una manzana, con el mismo ritmo febril que los cimientos de la hidroeléctrica.

El primer número de la serie, que fueron 15, está fechado el 21 de febrero de 1979. Le acompaña una fotografía con este epígrafe: “Aspecto parcial del barrio de los ‘centros nocturnos’ de Hernandarias. Aproximadamente 400 muchachas proporcionan más de un millón de guaraníes a la Alcaldía y al Centro de Salud”. En 1979 un millón de guaraníes era mucho dinero. Se les quitaba a las chicas para la protección policial de los prostíbulos y a un médico por inspecciones que nunca hacía y debía ser quincenal.

La serie se inició a raíz del fallecimiento de una de las pupilas en un arroyo cercano. Al parecer fue un homicidio, jamás aclarado porque también el juez de paz recibía dinero de las madamas. Estas buscaban proteger el negocio de posibles intervenciones de las autoridades.

La serie, “La prostitución en Hernandarias”, se inició con este título: “Las autoridades alientan y se aprovechan del vicio”.

En el número siguiente dijimos: “Detrás de las luces de colores, orquestas electrónicas, la risa pintada de las muchachas, hay en los prostíbulos de Hernandarias un drama conmovedor. Niñas de 14, 15, 16 años que ensayan, por un tiempo, un oficio para el que evidentemente no han nacido. Después, dan la impresión de que nacieron sólo para eso”.

Luego de una fuerte campaña periodística el barrio se desmanteló. Pero nadie fue preso por la otra prostitución: la de las autoridades que se beneficiaron de los lupanares.

En fin, de vez en vez iré recordando los acontecimientos que marcaron 50 años de vida nacional.

alcibiades@abc.com.py