La reelección en marcha

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El presidente Horacio Cartes irá por la reelección. La decisión está tomada; pero solo será oficial si las condiciones están dadas. Mientras será apenas una versión, un rumor que se dejará correr sin asumir responsabilidades. Hace algunas semanas, después de meses de conversaciones y consultas en el ala política y empresarial, se acordó que lo mejor era un nueva postulación. Un grupo de dirigentes colorados del oficialismo lo convenció que la única posibilidad que el estilo de su gobierno perviva y las obras públicas que están en marcha concluyan es que sea reelecto.

Solo un segundo mandato terminaría de fortalecer las nuevas estructuras, consolidando los cambios. Con otro ocupando el sillón presidencial nada estaría firme, todo estaría en riesgo. Las posibilidades de poner a un candidato propio tampoco aseguran llegar al objetivo. Históricamente los elegidos por el presidente de la República fueron derrotados en las internas partidarias y la única vez que se impuso a un candidato oficialista se generó un caos político que marcó a fuego la transición iniciada en 1989.

Definido el objetivo, la maquinaria política empezó a ponerse en marcha en diferentes frentes. Lo primero fue no exponer a Cartes como el impulsor de un segundo mandato. Su trabajo estará detrás de escenario, dando el visto bueno y cerrando acuerdos con grupos fuera del Partido Colorado. Oficialmente el discurso de la reelección vendrá de otros lugares.

Serán los dirigentes partidarios los que hablarán diariamente del tema y los convencionales colorados, oportunamente conversados, los que en la reunión partidaria de fin de mes pedirán que Cartes sea reelecto. Ese mandato de la máxima autoridad colorada dará la pátina de legitimidad para iniciar todo el proceso.

Será apenas el primer paso dentro de la ANR, después vendrá una canibalesca interna donde la disidencia ya hizo saber que no cederá alegremente a las necesidades del oficialismo. Los dirigentes confían en poder llegar a un consenso mínimo sin que la discusión salga de madre; pero un amplio grupo afín al Poder Ejecutivo tiene la idea de arrasar toda disidencia.

En paralelo, el Gobierno empezó a abrir espacios para la dirigencia colorada. No es casualidad que desde hace algunas semanas súbitamente figuras coloradas hayan llegado a las binacionales o que la gestión de los ministerios con mayor impacto en las comunidades se haga en conversación con la dirigencia oficialista en la zona.

El Ejecutivo necesita asociar a Cartes con las obras que se llevan adelante en las comunidades. Las últimas encuestas que manejan confirman que no es bien visto en grandes sectores y que una reelección podría hacerse cuesta arriba. Necesita de manera urgente mejorar ante la percepción ciudadana y tomar distancia de la clase política que genera un fuerte rechazo social. Los votos que aseguran una elección presidencial están fuera de los partidos políticos; pero los votos partidarios siguen siendo esenciales. El equilibrio es complicado.

En el frente externo están avanzadas las conversaciones con un sector del PLRA y con referentes del luguismo para habilitar un segundo mandato presidencial que incluya a Cartes. El acuerdo amplio en esos términos evitaría a Lugo una tensión innecesaria que podría incluso llegar a impedir su postulación.

El juego político está abierto. Nada está firme. Los que hoy están en contra de un segundo mandato presidencial mañana bien podrían ser los más fanáticos impulsores de la reelección.

Cartes está decidido a buscar un segundo mandato, pero solamente si las condiciones lo permiten; sino la decisión de hoy, mañana será apenas un rumor infundado que se diluirá.

ogomez@abc.com.py