La terrible actuación de los agentes fue aprovechada esta semana para planear a través de un proyecto de ley la eliminación de la Secretaría Antidrogas. La propuesta fue impulsada por el senador liberal Carlos Amarilla, justo un legislador de dudosa actuación en un juicio contra un narcotraficante que está preso gracias a la Senad.
Amarilla, en el 2007, actuó de testigo del narcotraficante Leoncio Mareco, en un juicio por tráfico de estupefacientes. Fue el encargado de convencer a la justicia que los ingresos de Mareco estaban plenamente justificados en cuenta y origen. Dijo que el narcotraficante se dedicaba al comercio “con la fábrica de zapatillas” con lo que respaldaba sus ingresos entre los años 1999-2004. Se hablaba de un monto cercano a los G. 3.000 millones.
Mareco era miembro de una poderosa red de narcotraficantes internacionales que enviaba una tonelada de cocaína al mes a los Estados Unidos, según las investigaciones. El cabecilla de su grupo a nivel local era Iván Mendes Mezquita. Ambos fueron detenidos en un procedimiento llevado adelante por la Senad, en el 2004, en el Chaco, cuando recibían un avión cargado de drogas. Mendes Mezquita fue extraditado a Estados Unidos y Mareco fue juzgado y condenado a 20 años de prisión.
La Senad cometió muchos errores, pero también tiene sus logros. Uno de ellos, la detención de los dos narcos más arriba citados. En las cárceles están varios peces gordos del narcotráfico mediante sus intervenciones. En estos años realizaron varias intervenciones que significaron multimillonarios golpes al tráfico de estupefacientes. Uno de los más importantes se registró en el 2012 cuando tras casi cuatro meses de sigiloso trabajo lograron decomisar 1.748 kilos de cocaína, 5 avionetas y desbarataron toda una estructura logística que se encargaba del tráfico.
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El organismo inclusive osó poner en su lista de vinculados al narcotráfico, a personas que hoy día ocupan una banca tanto en la Cámara de Diputados como en el Senado. Esa lista se hizo pública en el 2015 en la Cámara Alta, y dio pie a una denuncia ante la fiscalía.
Esto es apenas una mirada rápida de las acciones de la Senad, una institución vital en un país marcado por el creciente tráfico de drogas.
No se puede cerrar los ojos a lo que ocurrió la semana pasada. Los culpables deben recibir todo el peso de la ley. Pero, tampoco se puede permitir que unos pocos, que piensan solo en sus intereses, hagan desaparecer la institución que lucha contra el flagelo que tanto daño hace a las sociedades de todo el mundo.
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