Si bien hemos recuperado la libertad de prensa y las libertades públicas, los demás pilares de la democracia no tienen suficiente solidez porque las instituciones están sumidas por la corrupción y el clientelismo político partidario.
En materia de formación ciudadana cada quien entiende a su manera la libertad y cae en libertinaje, prepotencia e inseguridad. El ejemplo típico es el desorden en el tránsito y el peligro en las rutas y las calles.
Sin embargo, debemos recordar a los verdaderos héroes civiles que lucharon por la libertad y la democracia como los integrantes de las Ligas Agrarias Cristianas de Misiones.
En la Pascua Dolorosa de 1976, se desató por orden del dictador una persecución inmisericorde, apresamiento y tortura en el campo de concentración de la Delegación de Gobierno, más conocido como Abraham Cue de San Juan Bautista.
Los campesinos cometieron el pecado de trabajar unidos y organizarse en cooperativas. Además de buscar el desarrollo económico y social.
Por eso vino la represión policial apoyados por militares. Estos últimos tenían la misión de controlar el operativo y de informar al dictador el cumplimiento de la orden.
Los líderes agrarios tuvieron la convicción y la formación sólida para enfrentar al régimen. El sufrimiento, desaparición y muerte de muchos desgastaron al gobierno.
Lamentablemente, con la apertura democrática del 2 y 3 de febrero de 1989, aparecieron líderes políticos, incluso de la oposición, que se acomodaron para dejar postrado a la Patria, sumido en el atraso y la pobreza. La corrupción, el prebendarismo y clientelismo político hicieron metástasis en todos los estamentos e impiden fortalecer los pilares de la democracia.
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