Los agentes contaminantes

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Después de ver la basura arrojada por el pueblo cristiano del Paraguay antes, durante y después de la festividad religiosa ocurrida en Caacupé, nos queda como desenlace que en este país no existe absolutamente la conciencia de la gente en ayudar a mejorar el alicaído medioambiente sino en deteriorarlo cada vez más.

Hace poco tuve la oportunidad de recibir el comentario de una joven ciudadana francesa unida en matrimonio con un paraguayo, asunceno y amigo de mis dos hijos varones. En medio de la apetecible carne asada pregunté a la francesita las cosas que del Paraguay le impactaba. Comentó que le resultaba casi un imposible pisar las calles tan feas del país y ver tanta cantidad de basura diseminada a lo largo y ancho de este territorio. No podía creer que las autoridades construyan calles empedradas y caminos asfaltados con tantos remiendos que solo golpean el tren delantero de los vehículos y el aguante de todos los paraguayos y visitantes como ella.

Solamente una risa generalizada recibió cuando preguntó si no se le castiga a la gente que origina tanta cantidad de desperdicios y tira en la vía pública. Alguien le comentó que ni tan siquiera se le castiga a las autoridades que construyen la vía pública de manera tan ordinaria y visible que la mitad del presupuesto va a los bolsillos de intendentes municipales, gobernadores y funcionarios del MOPC, en contubernio con las empresas viales y viles que se encargan de las obras ultrapésimas y vergonzosas.

Poco faltó para que alguien recriminase a la francesita por preocuparse de cosas tan comunes y tan fácilmente aceptadas por esta cretina y necia población que debe admitir y, si es posible, seguir apostando en las corruptas autoridades hacedoras de mediocres infraestructuras viales.

Cuando le comenté que las pilas en desuso reciben el mismo tratamiento que una basura normal dejó entrever aun más lo azul de sus ojos y autenticando la no aristocrática posición de país de tercer mundo que nos corresponde, ya que el cuarto aún no existe. Una pequeña pila de computadora puede contaminar hasta 750.000 litros de agua, más de lo que un ser humano consume durante su vida.

En el integrado combo de la joda paraguaya en materia de residuos juegan el inexistente o caro servicio del recolector, la carencia de iodo y conciencia del pueblo, la falta de castigo a los infractores y el déficit del manejo de la basura con el uso de las cuatro R: Reducir, Reutilizar, Recuperar y Reciclar. En este país los que se revalorizan son los malos políticos partidarios y autoridades que también tienen las 4 R que son: Repugnantes, Retardados y son Recomendados que nos tienen Repodridos.

En muchas casas, y hasta en las ciudades, se sigue quemando la basura. Cada ser humano produce 1 kilo de basura domiciliaria a modo de calcular las dimensiones de cada relleno sanitario. Las hojas y todo deshecho orgánico pueden convertirse en provechosos abonos pero la ciudadanía opta por quemar, ya que tiene las neuronas recortadas y preparadas solamente para contaminar el suelo, el aire y el agua.

Los residuos del Paraguay no son clasificados en orgánicos ni inorgánicos y todos caen en la misma bolsa, sea el resto de comida que dura 2 a 3 días en descomponerse, el papel y el cartón tardan 2 a 3 semanas en reciclarse, los vidrios nunca, los plásticos esperan 450 años (incluido el pañal desechable de uso intensivo), los metales de aluminio 500 años, algunos parlamentarios intoxican tantas veces sean elegidos y los Presidentes de este país permanecen 5 años como degradador ambiental y con posibilidades actuales de extender la contaminación constitucional por otros 5 años más para dejarnos la duda si este es el país de la basura o una basura de país...

caio.scavone@abc.com.py