10 de Febrero de 2012

Los liberales ya no son problema, ahora van por los colorados

Por Víctor Pavón (*), ABC Color.

Los resultados son auspiciosos para el grupo político denominado Frente Guasu. Este sector es una miscelánea de grupos heterogéneos que aglutina a diversos movimientos, entre ellos muy radicalizados y violentos como los "carperos". Estos últimos coincidentemente aparecen en escena durante el gobierno del presidente Lugo, que les ha otorgado la certificación de grupo político para así seguir expandiendo su programa de hostigamiento a los propietarios e invasiones de propiedades hacia otras zonas del país.   

La plana mayor de estos sectores poco tiene en común con sus seguidores, gran parte de ellos sumidos en la pobreza y con baja instrucción. La plana mayor es diferente. Está compuesta por intelectuales de izquierda y dirigentes sociales que conocen acerca de la política operativa basada en el pensamiento comunista de predicar y actuar en contra de la propiedad privada, la prensa libre y la iniciativa empresarial, sus declarados enemigos públicos.   

Cuando llegaron al poder con el presidente Lugo poco se sabía de sus verdaderas intenciones, al menos en el sentido de que serían capaces de poner en ejecución su propio plan. Muchos creíamos que la barrera del Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA) como partido liberal sería suficiente garantía para evitar cualquier contingencia de desvío institucional. Muchos decían que estos grupos eran apenas marxistas idealistas. Pero nos equivocamos.   

Pronto empezaron a avanzar con su proyecto. Se percataron los grupos marxistas de que el PLRA tenía grandes fisuras en su línea política y sobre todo filosófica. Para lograr su propósito tenían que dar un golpe certero y demoledor a la base misma de la democracia, conformada por los partidos políticos tradicionales que aglutinan a la mayoría del pueblo paraguayo. Empezaron entonces con el PLRA porque no lo vieron fuerte ni mucho menos unido. En el PLRA había demasiada gente ansiosa por disfrutar de las generosos privilegios del poder tras décadas de larga llanura. El PLRA, que sustentó la victoria en el 2008, llegó al gobierno con la chapa presidencial Lugo-Federico, binomio que tenía a este último como un genuino representante del liberalismo paraguayo y que se constituía en la figura relevante que permitiría llevar a cabo un buen gobierno.   

El proyecto, sin embargo, minoritario en el electorado nacional y simpatizante de la propuesta del dictador venezolano Hugo Chávez y seguidores de lo que consideran las sagradas   directivas del Che y Fidel Castro, no tenía la intención de poner en práctica el buen gobierno, el austero, predecible, el que defiende la propiedad privada y la seguridad de las personas. Para avanzar con su programa de acción tenían que dar un golpe demoledor. Hacer caer a sus pies al PLRA era necesario y para ello el vicepresidente Franco debía ser aislado del poder del Estado, repartiendo entre los demás dirigentes del liberalismo las canonjías que un Estado como el paraguayo es capaz de otorgar debido a que las reformas no han avanzado en la medida de la modernidad.   

El aislamiento que sufrió el vicepresidente se hizo para evitar cualquier control dentro del mismo Poder Ejecutivo, debilitando su imagen para hacerle aparecer como un mero obstaculizador del presidente Lugo. Repartido el poder, las influencias y los cargos entre los demás líderes liberales, el vicepresidente Franco tenía todas las de perder.   

Pero el PLRA no fue excluido del poder real por algún acto de violencia o engaño. Fue el mismo PLRA el que colaboró autoexcluyéndose del gobierno. Sus principales dirigentes abdicaron de sus principios para hacer lugar al avance de un proyecto muy bien diseñado, bajo la atenta mirada de asesores venezolanos que traían consigo y lo siguen haciendo, el libreto de la escuela del boliviarianismo chavista.   

El avance continuó al punto que la ciudadanía va percatándose de que el liberalismo de Taboada, Machaín, Alón, Eusebio y Eligio Ayala, José P. Guggiari, Gondra y Cecilio Báez, y tantos otros como la columna de la libertad del movimiento 14 de Mayo, se van constituyendo en apenas un recuerdo histórico si bien importante pero intrascendente si no se lo honra a la hora de enfrentar en la actualidad a su mayor adversario de siempre, el socialismo de raigambre comunista, mimetizado esta vez con  el agregado en su nombre de siglo XXl.   

Los liberales, a pocos años de finalizar el presente período, ya no son un problema para el grupo que tiene la intención de poner en vigencia el modelo comunista, a la usanza del boliviarianismo chavista venezolano. El PLRA vaciado de contenido necesitará de una nueva dirigencia, moderna, atractiva, coherente con sus principios y valiente al momento de defender sus ideales. Los liberales ya no son un problema, ahora van por los colorados. ¿Será este partido merecedor de su nombre tal como sus fundadores lo quisieron, la Asociación Nacional Republicana?
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