De hecho no es la primera vez que sucede este tipo de hechos violentos en estas lejanas poblaciones del Chaco, caracterizadas casi siempre por la tranquilidad de sus habitantes.
El pedido de justicia y mayor control policial de parte de los pobladores y autoridades del departamento no se hizo esperar e incluso algunos hablaban de la omisión de parte de la Policía Nacional en el cumplimiento de sus responsabilidades.
Tal vez los representantes de la fuerza pública tengan y de hecho deben tener responsabilidad por la falta de seguridad que se vive actualmente en la zona. Sin embargo, es patente la precariedad en la que se desenvuelven los efectivos policiales en el departamento.
En todo Alto Paraguay el número de efectivos policiales destinados a tratar de brindar cobertura ciudadana no supera los 80 uniformados, a pesar de la gran extensión territorial que se debe abarcar.
Actualmente solo funcionan cuatro patrulleras que por lo general casi siempre carecen de combustible para desplazarse a los lugares de auxilio. En la Comisaria 1ª de Fuerte Olimpo, capital del departamento, por ejemplo desde hace más de un año no se tiene patrullera.
En los puestos policiales, ubicados en lugares estratégicos de entrada al departamento, solo existen dos uniformados que se turnan cada 15 días. Los sitios carecen de cobertura de internet con lo que se dificulta utilizar el sistema de datos para identificar a personas que podrían tener antecedentes judiciales.
En este panorama de carencias los efectivos policiales, en su gran mayoría, son presas fáciles de los sobornos en temas relacionados al trafico ilegal de animales vacunos, de drogas y hasta de maderas con la tala de árboles nativos o en vías de extinción.
El primer escollo a superar en busca de la seguridad ciudadana es la de dotar de infraestructura a las comisarías del departamento. Además, de aumentar la dotación de uniformados.
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