Mientras tanto, el Congreso paralelo en Venezuela

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Mientras los miembros del bloque mercosuriano se reúnen una vez más con cargo a los contribuyentes, en uno de los países miembros se está gestando en este mismo momento un autogolpe de Estado.

Sí, en efecto, un autogolpe de Estado pergeñado por el mismo régimen dirigido por Nicolás Maduro y Diosdado Cabello fue anunciado poco después de la derrota electoral del pasado seis de diciembre. El autogolpe consiste en crear por sí y ante sí un nuevo órgano denominado Parlamento Popular que sesionará y aplicará las directrices provenientes de los demócratas Maduro y Cabello, para así hacer frente a la nueva mayoría opositora que ganó las recientes compulsas electorales.

Hasta la fecha este Parlamento Popular no había tenido actividad alguna puesto que fue años atrás uno de esos inventos del fallecido Hugo Chávez, cuyo propósito consistió en contar con una herramienta para evitar alguna vez la desaparición del sistema. Y el momento sin duda ha llegado.

Como la genuina representación legítima del pueblo está en la nueva Asamblea Nacional y cuyos miembros propondrán entre otros temas un referéndum revocatorio para así liberar a los presos políticos y limitar el poder autoritario, el brazo largo del régimen por medio del Parlamento Popular será el encargado de evitar aquellas decisiones constitucionales.

La estrategia de Maduro y Diosdado no es más que una forma de hacer saber a la gente que eso de elegir a los gobernantes es pura fanfarronería del capitalismo liberal. La verdad, según ellos, es una y sacrosanta: los que mandamos somos nosotros y nada más que nosotros.

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Por supuesto que tamaña situación requiere del debido y urgente tratamiento en una cumbre que ciertamente necesita expedirse sobre muchísimos temas. Pero esto de un autogolpe en uno de sus países miembros es un desafío directo a la misma existencia del Mercosur. Es como si un delito se esté cometiendo en este mismo momento y los órganos de seguridad y prevención, llámese policía, fiscalía o poder judicial, no se den por enterado y todavía más, actúen como si nada ocurriera.

El pueblo venezolano se expidió con valentía en las urnas el pasado seis de diciembre. Su decisión fue decir al régimen imperante que no están de acuerdo con su manera de proceder, que no le tiene confianza. La respuesta de Maduro y Diosdado no se hizo esperar. Instalaron un Congreso paralelo a la Asamblea Nacional, el legítimamente electo y que el pueblo decidió.

El Congreso paralelo en Venezuela no hace más que confirmar que el Mercosur y tantos otros órganos como la misma Organización de Estados Americanos y otros más que tienen relación con la lucha de los derechos humanos, así como algunos políticos que hablan de las bondades de este régimen, no son más que representantes del fariseísmo político, la hipocresía y la mentira de la que hacen gala para así justificar sus multimillonarios salarios a costa de los pueblos que oprimen y hasta esclavizan.

(*) Decano de Currículum UniNorte. Autor de los libros Gobierno, justicia y libre mercado y Cartas sobre el liberalismo.