La Sala Constitucional de la Corte realmente terminó rechazando el pedido sin tratar el fondo de la cuestión. Simplemente alegó que el camino elegido por el abogado no era el correcto; pero no se pronunció sobre la reelección. Eso deja un enorme camino abierto.
En rigor, la discusión sobre la posibilidad de un segundo mandato presidencial apenas está empezando. La presentación a la Corte Suprema solo fue para tantear cómo está el ambiente. Si era posible avanzar.
En el ámbito político solo ahora con el reinicio del periodo parlamentario se dará un debate amplio y real sobre el tema. Hasta ahora apenas hay opiniones de uno y otros, pero no mucho más.
En las últimas semanas las reuniones se sucedieron entre referentes de distintos partidos. Incluso emisarios del Poder Ejecutivo se sentaron a la mesa de negociaciones; por ahora para escuchar.
Cada uno desde su perspectiva sentó su posición para respaldar un segundo mandato. La ronda de conversaciones encontró un punto común. Están de acuerdo en habilitar la reelección presidencial para que puedan competir todos lo que quieran.
El problema es que se entiende por todos. Para algunos, la habilitación tiene que ser solo para los expresidente. Eso incluye a Fernando Lugo y Nicanor Duarte Frutos. Deja de lado al presidente Cartes. Para otros habilitar a todos incluye a los expresidentes y también al actual mandatario.
Otro punto que todavía queda por definir es la vía. Qué camino tomar para incorporar el segundo mandato presidencial. Un sector grande entiende que no hay otro camino que la reforma; pero también están los que sostienen que más fácil será la vía de la enmienda. En medio transitan los que quieren que la Corte Suprema se pronuncie. Eso acorta enormemente los tiempos.
Estas discusiones se van a definir en las próximas semanas cuando los dirigentes de los diferentes partidos se vuelvan a juntar para ver si es posible avanzar.
En paralelo a los entusiastas de la reelección está también un grupo de políticos que trabaja silenciosamente para desarmar toda posibilidad de un segundo mandato. Creen que no hay condiciones para lograr una modificación constitucional. Consideran que es mucho más sano y viable buscar nuevas figuras que aseguren la continuidad de un modelo.
Por ahora, la reelección presidencial es una posibilidad abierta que no tiene un puerto seguro. Todo está sujeto al desarrollo de los acontecimientos, pero sobre todo como cierren las negociaciones entre los diferentes sectores políticos. Más allá del acuerdo general sobre la necesidad de un segundo mandato presidencial existen diferentes aristas que precisan ser definidas, encuadradas y consensuadas. El más mínimo desacuerdo podría encender la mecha para que toda la negociación termine consumida por las necesidades sectoriales.
Más allá de las conversaciones políticas también está de por medio el componente social que será fundamental para poder sostener la arquitectura de un segundo mandato. Por ahora ese aspecto apenas si es tenido en cuenta; pero llegado el momento será vital.
Las próximas semanas y meses serán cruciales para definir qué pasará. Por ahora, las negociaciones siguen y el final es incierto.
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