No quedarse en el intento

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San Lorenzo es la tercera ciudad más poblada del Paraguay, después de Asunción y Ciudad del Este.

A la vez el distrito es el paso obligatorio de al menos 100.000 vehículos, todos los días, que provienen del interior del país con destino a Asunción y su área metropolitana, y viceversa.

También, es una de las localidades cuyo crecimiento demográfico es acelerado y desordenado, sin un plan urbanístico ni vial.

Quienes cruzan por esta localidad saben que requieren de paciencia para lidiar con ómnibus del trasporte interno, cuya flota en su mayoría está integrada por buses chatarras, que circulan como si fueran tortugas o –dependiente del humor de los conductores– en alocadas carreras.

Transitar por la calle Julia Miranda Cueto, que atraviesa el mercado es una verdadera tortura por el paso lento al que son obligados los conductores ante la presencia de los vendedores ambulantes. Estos acaparan parte de la calzada y la vereda de la conocida y transitada calle caracterizada por el desorden y la mugre.

Para completar el desolador panorama, en días de lluvia al raudal son lanzadas las aguas servidas y ante el prácticamente inexistente alcantarillado sanitario esto se convierte en una cloaca a cielo abierto.

La red de desagüe pluvial fue desapareciendo por falta de mantenimiento por parte de la comuna.

El principal problema de los sanlorenzanos, que tienen una ciudad estratégicamente ubicada y con mucho potencial para ser un verdadero polo de desarrollo, son sus autoridades y muchos ciudadanos conservadores.

La mayoría de los concejales y el intendente Albino Ferrer (ANR) nunca dieron muestra de que quieren lo mejor para su distrito, dejando primar el interés de un grupo menor.

Con cierto aire populista, se muestran muy permisivos con vecinos y grupos que les hacen ganar elecciones.

Una prueba de la falta de criterio y de que se mueven según sus caprichos e intereses es que buscando congraciarse con el Presidente Horacio Cartes, aprobaron en abril pasado que el Metrobús pase por Julia Miranda Cueto, para después –el 15 de julio último– rever la postura por presión ciudadana.

Ahora, estas autoridades están desesperadas porque el metrobús no llegará al centro.

En definitiva, urge cambiar de mentalidad para que al fin San Lorenzo pueda convertirse en una ciudad moderna y no quedarse en el intento.

antonia@abc.com.py