En Paraguay, tenemos resultados dispares. En comicios municipales, en Asunción la unión multipartidaria hizo ganar a Carlos Filizzola y a Martín Burt, y en las votaciones presidenciales el único caso exitoso fue el de Fernando Lugo en 2008, que empezó bien pero terminó mal porque el principal partido aliado, el PLRA, propició la caída del Presidente antes de que concluya el mandato.
Ahora ya se están reuniendo formalmente los representantes de varios partidos opositores con la misma idea de enfrentar juntos al oficialista Partido Colorado en los comicios presidenciales de 2018. Como es habitual, la mayor nucleación en el llano, el PLRA, lidera este intento de unión de los de abajo para tumbar a los de arriba por medio de las urnas.
Hay un primer obstáculo, grande y duro de roer: el Frente Guasu, liderado por Lugo, no asistió a la convocatoria de los opositores y parece tener la intención de correr solo la carrera en pos del sillón de los López. Sucede que los luguistas no pueden olvidar tan fácilmente que los liberales contribuyeron a la destitución de su líder, ¿y ahora hablan de formar una nueva alianza?
Así, de buenas a primeras, hoy no parece ser posible unir a toda la oposición porque hay dos líderes que quieren ser siempre primero, y no segundo: Fernando Lugo y Efraín Alegre. Aunque de boca para afuera, ambos dicen que es cuestión de conversar y definir con posterioridad cómo se va a integrar la chapa presidencial, es obvio que ninguno de los dos cederá el primer lugar al otro.
Por ahora, lo más probable es que no escuchemos el eslogan de que “la oposición unida jamás será vencida”. Lo que se puede vaticinar, con los elementos objetivos a mano, es que entrarán en carrera hacia la presidencia del 2018 dos propuestas opositoras con sendos caudales importantes de votos: los liberales y sus aliados, por un lado, y los luguistas y sus acompañantes, por el otro carril.
¿Lo anterior facilita el camino a los colorados? Parecería que sí, pero no necesariamente. Los correligionarios de la ANR tienen sus propios problemas internos y, por ahora, es difícil saber si irán todos juntos a las urnas o si parte de los colo’o votarán a candidatos externos, como ya ocurrió en el pasado.
Las voces del oficialismo que piden la reelección del presidente Cartes cada vez se dejan escuchar más. Este tema es delicado y determinante, de modo que si se aprueba una enmienda o una reforma constitucional, el panorama actual podría variar sustancialmente y habría que hacer un nuevo análisis de cómo se presentan las cosas en ese momento. No es lo mismo una ANR con un candidato X que con Cartes buscando el rekutu para seguir luciendo la banda presidencial.
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