¿Para bien o para mal?

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Los principios cooperativos, tanto para las entidades de producción como para las de ahorro y crédito, son los mismos, pero los objetivos específicos a nivel de política estratégica y gestión ante las autoridades nacionales difieren y ambos sectores no ha encontrado la forma de converger en ese sentido, por lo que los “productores” anunciaron un camino independiente. ¿Será esto para bien o para mal?

Ninguno de los dos sectores quiere hablar de un cisma, pero lo cierto es que desde el año pasado las cooperativas más financieras toman posiciones muy radicales, en especial en lo que hace a la oposición al IVA. Hasta hicieron un “golpe”, apartando de la presidencia de la Conpacoop a una representante de la producción, Simona Cavazzuti, por expresar el apoyo de su sector a la aplicación del IVA a los actos cooperativos.

Oficialmente, al hablar de los motivos de este distanciamiento (la producción se va a retirar de Conpacoop), dirigentes del sector alegan simplemente que “existen intereses contrapuestos”, por ejemplo en cuanto a la legislación que precisan. Dicen que quieren apartarse para trabajar mejor en proyectos de ley específicos que reclaman los colonos cooperativizados.

Sin embargo, ya han reconocido ante nuestra consulta que la idea es integrar para ello una nueva confederación que aglutine a las cooperativas del sector y a sus diversas centrales. Todo confirma que la estéril lucha contra el IVA no les va en absoluto. Y es entendible que sea así, pues muchas de sus transacciones comerciales, los productores lo efectúan a través de sus cooperativas, como la compra de tractores, camiones, silos y otros, y pagar IVA les va a permitir después descontar en sus impuestos particulares con el Estado.

Además, en estos últimos años algunas cooperativas de ahorro y crédito fueron a la quiebra (Coopemag, Cnel. Oviedo Ltda.) y otras tuvieron pérdidas millonarias y graves denuncias de irregularidades a raíz de prácticas que no son compartidas por la gente de la producción. Y como si fuera poco, el órgano contralor del sector, el Incoop, hizo poco o nada ante eso, o actuó tarde, y en general no hay un mensaje claro a favor de frenar las prácticas antidemocráticas y poco claras dentro de numerosas cooperativas.

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Si finalmente se concreta, como parece se va a concretar, no creo que este “alejamiento” afecte negativamente al cooperativismo en sí, sino al contrario, porque en primer lugar podría favorecer el saneamiento del sector de ahorro y crédito, cuyos vicios quedarían en evidencia cada vez más, y segundo, que las de producción se van a demarcar con sus propios objetivos, y hasta podrían impulsar desde esa nueva posición renovaciones muy necesarias para todos, como la de definir con el Estado una nueva forma de supervisión para las cooperativas, porque el Incoop ya ha demostrado, por de más, su insuficiencia e ineficiencia.

jobenitez@abc.com.py