Perdimos el espíritu

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En estos días asumieron los intendentes y concejales para el periodo 2015-2020 y fue una buena oportunidad para conocer el estado en que varios jefes comunales dejaron sus administraciones. Salvo raras excepciones, la mayoría de los 250 distritos del país tienen saldo rojo y con deudas.

Algunos intendentes nuevos, al asumir el cargo, comenzaron a llorar... tal vez de emoción o probablemente porque se enteraron cómo quedó la tesorería municipal. A estas millonarias deudas se suman ahora la inundación y sus consecuencias, que obligan a buscar recursos de donde sea para asistir a los damnificados.

Una verdadera odisea les espera a varios intendentes nuevos que con toda la esperanza del mundo de hacer algo por su ciudad asumieron el compromiso. Pero tal vez ni se imaginaban cómo iban a recibir las cuentas.

A juzgar por el destrozo financiero que causaron varios intendentes, sería recomendable pensar en el 2016 en modificar de nuevo la Ley Electoral para eliminar la reelección municipal. Si en cinco años dejan en saldo rojo y con deudas, no nos imaginamos qué podrían hacer en 10 años. Pobre de sus compueblanos.

El senador colorado Derlis Osorio presentó un proyecto de ley en el 2014 con la sana intención de permitir que el intendente que solo estuvo un periodo pueda presentarse en las elecciones y en caso de ganar acceder al cargo por un periodo más. El espíritu de la propuesta es que una persona solo pueda estar dos administraciones al frente de un municipio, en forma alternada o consecutiva.

Cuando la ley fue promulgada, rápida y astutamente el entonces intendente de Lambaré, Roberto Cárdenas (ANR), solicitó a la Corte Suprema de Justicia una declaración de certeza para que los jefes comunales que ya cumplieron el segundo periodo puedan presentar por otro cinco años. Esta posibilidad está incluida en el vocabulario político paraguayo como re-rekutu (re-reelección).

Como se esperaba, la Corte dio luz verde al re-rekutu, decisión que tal vez jurídicamente pueda ser válida pero con consecuencias catastróficas para el país. Tener 15 años a un intendente en una ciudad constituye un feudalismo en Paraguay.

Hay dos opciones: recuperar el espíritu perdido en el proyecto de Osorio o iniciar un rápido y urgente proceso de despertar la conciencia crítica en la ciudadanía para que exija a sus autoridades obras y transparencia. Eso significa menos vyrorei y más lectura. Felizmente algunos municipios ya pasaron la prueba, pero son apenas excepciones. Faltan más ejemplos.

pguerrero@abc.com.py