La impronta en nuestros gobiernos, sin embargo, es la improvisación. En lugar de poner los bueyes delante del carro, los ponen detrás. Así tenemos que, por ejemplo, se construye un asfalto, y luego se rompe ese asfalto para instalar cañerías de desagüe o de agua corriente.
El lamentable sistema vial de Encarnación es un ejemplo más que elocuente. Cuando se diseñó la “nueva ciudad” post-Yacyretá no se previeron los espacios para construir rotondas en las principales avenidas, y hoy tenemos una serie de cruces más que peligrosos, que no dan respuestas al creciente tráfico automotor. Hubo mucho de negligencia en este tema, pero también de corrupción, porque no fue falta de dinero el problema para hacer bien las cosas, sino su empleo.
La administración municipal de Luis Yd (Alianza) hizo algunos remiendos, como la rotondita en la ruta 14 y la avenida perimetral Este. Sin embargo, son precarios paliativos.
El acceso al puente internacional es otra demostración de improvisación y precariedad. Es un milagro que no ocurran accidentes todos los días, con una doble avenida angosta y prácticamente sin veredas.
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Pero, la reflexión viene a cuento de un anuncio del ministro de la Vivienda, Urbanismo y Hábitat (MVUH), Dany Durand, el sábado pasado, de una inversión de más de G. 40.000 millones para dar respuesta al déficit habitacional de la ciudad.
Durante unas consultas realizadas tanto en la Municipalidad como en la oficina regional del MVUH, comprobamos que en ninguna de las dos tienen la más pálida idea de cuánto es el déficit habitacional de Encarnación, y mucho menos de Itapúa.
Obviamente, si desconocemos el problema, resultará difícil abordar la solución del mismo. Un antiguo refrán español dice que “pescar con mazo no es renta cierta”, que bien se puede aplicar a esta promesa.
jaroa@abc.com.py