Este es el caso del distrito de Cerrito, uno de los más alejados y desprotegidos por el Estado.
Paralelamente, un verdadero paraíso natural que suma a su impresionante paisaje, el vestigio de la población originaria, la que se había instalado en el maravilloso lugar, mucho antes de la llegada de Cristóbal Colón a nuestro continente.
En los últimos días, este paradisiaco rincón del Ñeembucú ocupó espacios en los medios de prensa por la alarma que había despertado la intención de construir un complejo habitacional en un terreno que coincide con sus muy valoradas y visitadas dunas, una formación natural que despierta el interés de los turistas.
Además de la belleza del lugar, en el sitio se encuentra lo que históricamente es conocido como el cementerio indígena, donde la población de la época precolombina inhumaba a sus difuntos. En la superficie, a simple vista se pueden observar, restos óseos y cerámica de las urnas funerarias mezclados con la arena.
Para conservar este patrimonio ambiental y arqueológico, se deben sumar los esfuerzos de todas las instituciones y particularmente los de los representantes del pueblo de Cerrito.
Sus autoridades municipales deben evitar la tentación de destruirlas, y, por el contrario, deben pasar a la historia por ser los protectores de estas verdaderas joyas de la comunidad y el país.
La construcción de viviendas es una necesidad imperiosa para la comunidad, pero de ninguna manera se deben instalar a costa de la desaparición de un patrimonio tan valioso para el porvenir de los cerritanos.
Existen otros terrenos que sí son aptos para soluciones habitacionales. Confiamos en que las autoridades municipales se pondrán a la altura de las circunstancias y evitaran toda agresión a sus recursos naturales, que son la mejor herencia que pueden dejar a las generaciones futuras.
Tarde o temprano, se hará justicia con el Ñeembucú.
Cerrito vencerá su aislamiento y se convertirá en una ciudad próspera, con el turismo como factor de bienestar de sus habitantes.
Refuerza la esperanza, el anuncio del MOPC de la inclusión de la pavimentación de su ruta en los planes del gobierno.
Ante este compromiso, no quedan excusas para los representantes del pueblo de Cerrito y las autoridades departamentales. Deben cooperar decididamente para poner en valor sus atractivos naturales, que al contar con una ruta asfaltada, posicionaran a este distrito del Ñeembucú, como uno de los principales destinos del turismo nacional y regional.
Con la ayuda del Estado, el Ñeembucú que es un verdadero santuario de la naturaleza, podrá conservar el gran patrimonio natural, cultural e histórico que lo distingue.
Abandonado a su suerte lentamente se va ir devaluando, y el Paraguay perderá la oportunidad de rescatar uno de sus secretos mejor guardados.
Las autoridades locales y departamentales, como también los propios pobladores deben ser los custodios de estas joyas que le dan particular belleza a una zona marginada, pero con un extraordinario potencial para el desarrollo.
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