Reelección presidencial

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Actores políticos de diferentes partidos empiezan tímidamente a poner en debate la reelección presidencial. Estaba previsto que ocurriera, forma parte de los planes de un sector grande de la izquierda que anhela un segundo mandato del expresidente Lugo y de los colorados que ven al presidente Horacio Cartes como el único capaz de mantener el poder para la ANR.

El proceso para instalar el debate está en marcha y se irá intensificando a medida que pasen los días, pero sobre todo cuando el Congreso retome sus actividades en marzo. Estas primeras semanas del nuevo año, en que saltó el tema a los medios, revelan que no será una cuestión fácil. Si bien existe interés de diferentes sectores, los tiempos que se deben tener en cuenta, además del camino jurídico a seguir, podrían ser un obstáculo importante.

Si la vía elegida para incorporar la reelección es la reforma constitucional, que además de hacer una elección supone poner en funciones una convención nacional constituyente, la decisión debe estar tomada y puesta en marcha en el primer semestre del año de manera que pueda ser aplicable en las elecciones generales de 2018. Eso obliga a tener que apurar el debate para cerrar los acuerdos.

Existen sectores que quieren ir por vías más rápidas y políticas. Plantean el camino de la enmienda constitucional o un pedido a la Corte Suprema de Justicia para que interprete la ley suprema y establezca que los expresidentes pueden ser de nuevo candidatos. Estas dos opciones abren una ancha senda para todo tipo de maniobras y alianzas.

Esta divergencia sobre el modo de incorporar un segundo mandato presidencial genera grietas entre los impulsores del proyecto y resta fuerzas a la iniciativa. La reforma constitucional es apoyada por los colorados del entorno presidencial que buscan un segundo mandato de Cartes. Para los sectores de izquierda, el PLRA y corrientes internas de la ANR no afines al Ejecutivo esa reforma es apenas una de las opciones que están dispuestos a apoyar.

No están para nada preocupados por los plazos que exige una reforma porque en el fondo están más interesados en tomar el camino rápido donde la negociación política será central para tener un acuerdo. No por nada el expresidente Lugo desde hace meses recorre el interior del país haciendo campaña para un segundo mandato. Su abogado Marcos Fariña también hace un buen tiempo viene trabajando en un documento que intentará establecer la justificación jurídica de un segundo mandato sin necesidad de hacer ajuste a la Constitución.

En medio de este juego de intereses, el oficialismo todavía tiene otro obstáculo. El presidente Cartes hasta ahora no está convencido para ir por un segundo mandato. No pierde la ocasión para dejar en claro que ahora una reelección no está permitida y que no tiene intenciones de ir más allá de 2018. Por ahora esa es su posición, pero su entorno político opera con fuerza para generar alianzas que hagan posible un segundo mandato y que lo obliguen a cambiar de postura. La idea está generando resquemores entre los más cercanos a Cartes que no creen que esa visión política sea correcta. Sostienen que ir por un segundo mandato en estas condiciones traerá más complicaciones que beneficios.

La definición por alguna de las opciones depende en gran medida de cómo la población en general tome la posibilidad de incorporar la reelección presidencial. No bastará con instalar el tema en el debate político. Ese apenas será el primer paso de un largo camino que deberá crear las condiciones sociales, aunar opiniones y demostrar que la reelección será saludable para la República aun más allá de las necesidades de los actores políticos. El viaje apenas empieza; veremos dónde llevará.

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