Reformar la educación

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Uno de los desafíos del Gobierno de Mario Abdo Benítez y la comunidad en general, en este 2019, debe ser una reforma de la educación. Estudios realizados demostraron que nuestro país se encuentra lamentablemente en el último escalón en materia educativa a nivel mundial.

También los análisis revelan la necesidad de los padres y el entorno social de hablar con el niño en los tres primeros años de vida, a partir de su nacimiento, para el desarrollo neuronal y de la inteligencia. Si no hay desarrollo del cerebro en esta etapa de la vida, el infante tiene desventajas en las escuelas para el aprendizaje, afirman.

Por eso se recomienda dialogar con los niños en los primeros mil días, en el seno familiar, así como la adecuada nutrición y la inversión del Estado en el capital humano.

Sin embargo, nuestra realidad nos describe la escasa atención que se brinda a los niños, en especial los que viven en la zona rural y en las periferias de los cascos urbanos.

Lastimosamente este es un drama y una incultura de la población. Las criaturas crecen en la precariedad y los padres tienen escaso nivel de escolaridad.

De acuerdo a los datos, miles de infantes de nuestro país viven en la pobreza. De modo que el nivel de desarrollo neuronal en los tres primeros años es una utopía.

Es por esa razón el bajo rendimiento, desgano o desmotivación y la falta de aprendizaje. Además de los contenidos programáticos, también se necesita mayor capacitación docente en todos los niveles.

Los problemas son complejos, porque debe haber participación de padres de familia, educadores, entorno social, autoridades, líderes políticos y sociales. Si uno de los estamentos no cumple su rol de coadyuvar con la educación, difícilmente se pueda llegar al objetivo de la reforma.

El otro aspecto a considerar es el bajo nivel de escolaridad. Las estadísticas revelan que Paraguay tiene siete años de escolaridad (años de permanencia en escuelas y colegios). Lo ideal es alcanzar 14 o 15 años de escolaridad y completar la universidad.

Desde la dictadura de Alfredo Stroessner el país viene en picada en el desarrollo humano y el drama creció en la transición democrática. Por eso tenemos escasa competencia y bajo nivel de educación.

rmontiel@abc.com.py