En los medios de prensa, como sucede eternamente, se trató de las escuelas cuyos techos caen a pedazos, de niños que dan clases bajo mangos, de la plata de Fonacide, de huelgas, protestas y reclamos y también de la mediocridad de alumnos y profesores. Miles de temas que plantean un sinfín de interrogantes, casi sin respuestas.
Lo cierto es que cada vez estamos peor y no vemos ninguna solución, venga el gobierno que venga, y se cambie ministros cada tanto. La leche y los útiles no llegan, los edificios no se arreglan, los alumnos no leen y los maestros no se capacitan. Estamos cansados de escuchar siempre lo mismo.
Los parlamentarios perdieron tiempos valiosos enfrascándose en el tema de la enmienda, pensando solo en sus intereses particulares, mientras que los asuntos que verdaderamente importan a la gente quedaron en segundo plano. Como ya estamos en un año preelectoral, se van a apurar en tratar algunos puntos para tratar de salvar las falencias, buscando desesperados el rekutu.
No tenemos que engañarnos y más que nunca, hay que permanecer despiertos y alertas. Por ejemplo, no olvidar quiénes hicieron lo posible e imposible tratando de violar la Constitución y que si la ciudadanía no se oponía tenazmente, ellos iban a lograr sus objetivos. A esos personajes que ya los conocemos de sobra, hay que pasar la factura en las próximas elecciones. Y nos referimos a este tema porque tiene mucho que ver con la educación. Por falta de esta y por culpa de la ignorancia, algunos políticos siempre hicieron lo que querían, sin tener en cuenta al pueblo. Esta vuelta la cosa no les resultó tan fácil y de hecho, cada vez que intenten de nuevo hacer algo fuera de la ley, se reencontrarán con la misma oposición. La juventud y la ciudadanía que ama a su patria no dudarán para salir a las calles.
Es tan importante la educación en ese sentido. Pensamos que en las aulas se deben realizar los cambios y una verdadera revolución que se geste en los pensamientos de alumnos y maestros. Fomentar la opinión y la crítica en los jóvenes, insertándolos en su realidad social, para que ellos mismos encuentren la solución de las problemáticas. Una nueva pedagogía que apunte hacia una mentalidad innovadora y creativa para dar el nuevo rumbo. Tal vez no contamos con recursos materiales, pero sí contamos con la parte humana. Y esta siempre es la más importante, porque a lo largo de la historia de la humanidad, las crisis y las situaciones límites son las grandes motivadoras para cambiar. Quizás ha llegado ese gran momento. Ojalá que pidamos una reforma en materia de educación y seamos fuertes para frenar las apetencias personales de algunos políticos, haciéndoles entender que la nación es un proyecto común y que por lo tanto, tienen que priorizar los intereses de ese pueblo que los eligió como representantes.
blila.gayoso@hotmail.com