Solidaridad sostenida

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La aparición del rey sol después de casi tres meses de lluvias, lloviznas y permanente cielo cubierto nos motiva a ver los hechos positivos que se pueden rescatar de la emergencia que viven los habitantes de los 16 distritos del departamento de Ñeembucú. Por un lado, se ratifica que los pobladores de la zona no perdieron el estoicismo que les caracteriza, ya demostrado en los oscuros días de la Guerra Grande (1864-1870) y durante las inundaciones del siglo pasado y las recientes.

También es positivo ver como los humildes pobladores de las zonas más aisladas, en medio de sus grandes limitaciones, son capaces de ayudarse mutuamente, aún en las más difíciles circunstancias. Esta característica solidaria de los ñeembucuenses hace que a pesar de la gravedad de los acontecimientos, hasta ahora no se haya reportado ninguna víctima fatal en esta emergencia.

Con inmenso sacrificio, maestros y alumnos, médicos, enfermeras, funcionarios de ANDE y otras instituciones, desafían a la naturaleza, tratando que los servicios básicos no se interrumpan, a pesar del riesgo que representa desafiar los esteros desbordados para llegar a destino. Los avances de la tecnología, que hoy dan la posibilidad a los pobladores de los parajes más alejados, de captar imágenes y transmitirlas inmediatamente a las redes sociales y medios de comunicación, permite constatar los alcances de este evento climático y sus detalles, como nunca en otros tiempos.

La viralización de fotos y videos despertó una gran solidaridad en todo el pueblo paraguayo. Colegas de todos los medios se han instalado en los marginados pueblos del Ñeembucú y pudieron constatar lo que veníamos denunciando desde hace más de una década: la tremenda precariedad de la infraestructura del duodécimo departamento.

Caminos de tierra que son intransitables gran parte del año y pavimentos con filosas piedras de desecho que arriesgan la vida de los automovilistas. Torres de alta tensión de la ANDE que caen en cada tormenta, precarios locales escolares con letrinas como sanitarios, faltos de energía eléctrica y agua potable, son solo algunos de las consecuencias de la larga ausencia del Estado y de la subestimación que sufren los habitantes de la zona.

Esperemos que la solidaridad de la sociedad paraguaya no se apague cuando las aguas bajen y nos ayude a exigir soluciones definitivas con obras de calidad para el valiente pueblo ñeembucuense.

clide.martinez@abc.com.py