10 de Octubre de 2011
Temores de F. H. Cardoso sobre América Latina
MONTEVIDEO. A los 80 años, Fernando Henrique Cardoso, sociólogo, respetado académico y más conocido por haber presidido por dos periodos (1995-2003) al Brasil, ya no se deja llevar por los entusiasmos y los encandilamientos de la hora, y ve a una Latinoamérica en la que "políticamente no se ha avanzado". Admite que hoy hay libertad, pero estima que no ha habido una consolidación democrática, frente a lo cual se pregunta sobre lo que ha de pasar "cuando la economía inicie la bajada, cosa que es probable".
Cardoso, a quien se le reconoce como el hombre que enfiló al Brasil por la senda del desarrollo y crecimiento, no ha perdido en nada su "puntería" para ver al mundo de hoy, cuyo principal dilema frente a la crisis y sus posibles salidas es la "falta de liderazgos fiables". El mundo ha cambiado, dice, y observa que la política no se ha acompasado a esos cambios. Entre esos rezagos incluye, por ejemplo, la lucha contra la droga, sobre la que hay que "cambiar el paradigma", al tiempo que habla de una liberalización "regulación" del consumo de marihuana.
Mientras su colega, el también ex presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, se codea en Europa con empresarios y banqueros particularmente españoles, que tan buenos negocios hacen en América Latina y da conferencias cuyos costos, que se mantienen en total reserva, se aseguran como muy altos, más humilde Cardoso se traslada al pequeño Uruguay para dictar una conferencia sobre educación y se presta al requerimiento periodístico sobre otros variados temas.
Lula y Chávez. No rehúye, por ejemplo, hablar de su sucesor en la presidencia, el citado Lula, durante cuya gestión se trató de ensombrecer y minimizar lo hecho anteriormente por Cardoso, lo que en cambio ahora reivindicó la propia presidenta Dilma Rousseff. De Lula dijo, concretamente, que no tiene nada que ver con Chávez, "que es más conservador" y que "cuando hay políticas efectivas sigue la dirección de la ola".
"Tuvo la virtud dijo Cardoso de Lula de haber asimilado como si fuera de él lo que hicimos nosotros". "Además agregó no es antiinstitucional, no quiebra instituciones; a lo mejor puede acomodar las decisiones a sus intereses, pero no quiebra las instituciones".
Respecto a Chávez fue categórico: "El socialismo del siglo XXI ya está viendo sus debilidades; hubo una cierta regresión populista con una vuelta a ideas de Estado más fuerte, pero eso estuvo muy facilitado porque toda la economía subió, pero no es algo que realmente haya marcado, como Perón o Getulio Vargas, que generaron un cambio efectivo". "No creo que lo de Chávez vaya más allá de la caricatura de lo que puede ser su promesa de futuro", sentenció el ex mandatario.
Política y liderazgos. Para Cardoso, hablando del presente que acucia al hemisferio y el mundo entero, el problema es que "la política no ha cambiado lo suficiente como para darse cuenta de los cambios de la sociedad".
Existe señala una gran movilidad social en cada país, que trasciende fronteras, "la gente además de su mirada local sabe mucho más sobre muchas más cosas" y "la política quedó muy lejos de eso, y de ahí viene en parte la crisis de la representación".
Mucha gente, merced a internet, está integrada a lo que Cardoso llama la blogósfera, y los temas que están ahí "no son los que se discuten en el Congreso ni están reflejados en la prensa habitual". "Son dos realidades, y eso crea una sensación de insatisfacción", y la gente mira a la política sin entender mucho la tarea que cumple. Al mismo tiempo también, advierte el sociólogo, que si bien "se pone en jaque a la política tradicional no se propone nada distinto".
En opinión de Cardoso, en el fondo, con relación al tema de la crisis de representación y en gran medida a la crisis que hoy se enfrenta a nivel mundial, hay un problema de ausencia de liderazgos. Recuerda la Francia de De Gaulle y la crisis de mayo del 68, época en que él era profesor en París y su propia experiencia como presidente del Brasil: "En determinados momentos observa la gente necesita liderazgos y eso es lo que pasa hoy en Europa y en Estados Unidos".
"No vamos a salir de la actual crisis vaticina si no emerge un liderazgo fiable" que haga lo que tiene que hacer pero comunicándose con la gente y "ganándose su confianza".
"Tenía mucha confianza en Obama, dice, pero al parecer no lo logró; si fuera Clinton, sí".
"Es una paradoja explica de la sociedad contemporánea, es de masas, está fragmentada, pero quiere un líder, quiere actores...". "Está faltando algo que haga que la gente vea en alguien eso de a este sí lo sigo", estima el político brasileño para quien no deja de ser "curioso que una sociedad tan compleja sea tan dependiente de liderazgos".
La droga. El tema de la droga es uno de los centrales entre los que encara el ex presidente y, en ese sentido, cree que la política aplicada hasta ahora ha fracasado y una muestra lo son las realidades de México, Colombia, Afganistán e incluso, aunque en menor grado, su propio país, Brasil.
Toda la política de drogas está basada explica en la línea americana de los años de Nixon y Reagan, en que el "enemigo número uno son las drogas y se declara la guerra a las drogas".
"Esto implica destrozar las fuentes de producción y poner en la cárcel a los usuarios", prosigue, y advierte que, sin embargo, no se logró "terminar con las fuentes de producción y en los EE.UU. hay 500.000 personas en la cárcel porque usan drogas, más de la mitad por marihuana, casi todos pobres, casi todos negros".
"Entonces, afirma Cardoso, hay que cambiar el paradigma; o sea: las drogas hacen daño, todas, como el alcohol, el cigarro, y hay que reducir el consumo porque si no se reduce el consumo no se reduce la producción".
En ese sentido advierte que "no se hace prácticamente nada para reducir el consumo" y entiende que para ello "hay que tratar al consumidor no como un delincuente, sino como enfermo, darle salud".
Recuerda que hay países que ya lo hacen y señala que en su opinión "no se debe poner al consumidor en la cárcel porque seguramente ingresará en nuevas drogas". "Quizás la marihuana pueda ser integrada en un programa de regulación, como el cigarrillo y el alcohol, en lugar de ser prohibida", concluye el ex presidente de Brasil Fernando Henrique Cardoso.
Cardoso, a quien se le reconoce como el hombre que enfiló al Brasil por la senda del desarrollo y crecimiento, no ha perdido en nada su "puntería" para ver al mundo de hoy, cuyo principal dilema frente a la crisis y sus posibles salidas es la "falta de liderazgos fiables". El mundo ha cambiado, dice, y observa que la política no se ha acompasado a esos cambios. Entre esos rezagos incluye, por ejemplo, la lucha contra la droga, sobre la que hay que "cambiar el paradigma", al tiempo que habla de una liberalización "regulación" del consumo de marihuana.
Mientras su colega, el también ex presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, se codea en Europa con empresarios y banqueros particularmente españoles, que tan buenos negocios hacen en América Latina y da conferencias cuyos costos, que se mantienen en total reserva, se aseguran como muy altos, más humilde Cardoso se traslada al pequeño Uruguay para dictar una conferencia sobre educación y se presta al requerimiento periodístico sobre otros variados temas.
Lula y Chávez. No rehúye, por ejemplo, hablar de su sucesor en la presidencia, el citado Lula, durante cuya gestión se trató de ensombrecer y minimizar lo hecho anteriormente por Cardoso, lo que en cambio ahora reivindicó la propia presidenta Dilma Rousseff. De Lula dijo, concretamente, que no tiene nada que ver con Chávez, "que es más conservador" y que "cuando hay políticas efectivas sigue la dirección de la ola".
"Tuvo la virtud dijo Cardoso de Lula de haber asimilado como si fuera de él lo que hicimos nosotros". "Además agregó no es antiinstitucional, no quiebra instituciones; a lo mejor puede acomodar las decisiones a sus intereses, pero no quiebra las instituciones".
Respecto a Chávez fue categórico: "El socialismo del siglo XXI ya está viendo sus debilidades; hubo una cierta regresión populista con una vuelta a ideas de Estado más fuerte, pero eso estuvo muy facilitado porque toda la economía subió, pero no es algo que realmente haya marcado, como Perón o Getulio Vargas, que generaron un cambio efectivo". "No creo que lo de Chávez vaya más allá de la caricatura de lo que puede ser su promesa de futuro", sentenció el ex mandatario.
Política y liderazgos. Para Cardoso, hablando del presente que acucia al hemisferio y el mundo entero, el problema es que "la política no ha cambiado lo suficiente como para darse cuenta de los cambios de la sociedad".
Existe señala una gran movilidad social en cada país, que trasciende fronteras, "la gente además de su mirada local sabe mucho más sobre muchas más cosas" y "la política quedó muy lejos de eso, y de ahí viene en parte la crisis de la representación".
Mucha gente, merced a internet, está integrada a lo que Cardoso llama la blogósfera, y los temas que están ahí "no son los que se discuten en el Congreso ni están reflejados en la prensa habitual". "Son dos realidades, y eso crea una sensación de insatisfacción", y la gente mira a la política sin entender mucho la tarea que cumple. Al mismo tiempo también, advierte el sociólogo, que si bien "se pone en jaque a la política tradicional no se propone nada distinto".
En opinión de Cardoso, en el fondo, con relación al tema de la crisis de representación y en gran medida a la crisis que hoy se enfrenta a nivel mundial, hay un problema de ausencia de liderazgos. Recuerda la Francia de De Gaulle y la crisis de mayo del 68, época en que él era profesor en París y su propia experiencia como presidente del Brasil: "En determinados momentos observa la gente necesita liderazgos y eso es lo que pasa hoy en Europa y en Estados Unidos".
"No vamos a salir de la actual crisis vaticina si no emerge un liderazgo fiable" que haga lo que tiene que hacer pero comunicándose con la gente y "ganándose su confianza".
"Tenía mucha confianza en Obama, dice, pero al parecer no lo logró; si fuera Clinton, sí".
"Es una paradoja explica de la sociedad contemporánea, es de masas, está fragmentada, pero quiere un líder, quiere actores...". "Está faltando algo que haga que la gente vea en alguien eso de a este sí lo sigo", estima el político brasileño para quien no deja de ser "curioso que una sociedad tan compleja sea tan dependiente de liderazgos".
La droga. El tema de la droga es uno de los centrales entre los que encara el ex presidente y, en ese sentido, cree que la política aplicada hasta ahora ha fracasado y una muestra lo son las realidades de México, Colombia, Afganistán e incluso, aunque en menor grado, su propio país, Brasil.
Toda la política de drogas está basada explica en la línea americana de los años de Nixon y Reagan, en que el "enemigo número uno son las drogas y se declara la guerra a las drogas".
"Esto implica destrozar las fuentes de producción y poner en la cárcel a los usuarios", prosigue, y advierte que, sin embargo, no se logró "terminar con las fuentes de producción y en los EE.UU. hay 500.000 personas en la cárcel porque usan drogas, más de la mitad por marihuana, casi todos pobres, casi todos negros".
"Entonces, afirma Cardoso, hay que cambiar el paradigma; o sea: las drogas hacen daño, todas, como el alcohol, el cigarro, y hay que reducir el consumo porque si no se reduce el consumo no se reduce la producción".
En ese sentido advierte que "no se hace prácticamente nada para reducir el consumo" y entiende que para ello "hay que tratar al consumidor no como un delincuente, sino como enfermo, darle salud".
Recuerda que hay países que ya lo hacen y señala que en su opinión "no se debe poner al consumidor en la cárcel porque seguramente ingresará en nuevas drogas". "Quizás la marihuana pueda ser integrada en un programa de regulación, como el cigarrillo y el alcohol, en lugar de ser prohibida", concluye el ex presidente de Brasil Fernando Henrique Cardoso.






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