La Intendencia vetó la ordenanza y en la Junta Municipal no habrá mayoría suficiente para rever esto. Tampoco habría voluntad de hacerlo después del papelón de aprobar una cosa y sentenciar otra. El presupuesto queda como el presentado originalmente por McLeod de Zacarías.
En el proyecto de la intendenta, los concejales encontraron varios puntos llamativos. Por ejemplo, un préstamo de G. 8.000 millones presuponiéndose que las recaudaciones del año que viene no alcanzarán para cubrir salarios; rubro Publicidad y Propaganda excesivo, de G. 2.000 millones y para celebrar los 60 años de la ciudad, G. 900 millones.
Los ediles intentaron introducir modificaciones y en respuesta desde la se Intendencia denunció que la oposición pretendía reducir fondos para salarios y compra de insumos, advirtiendo falsamente que podrían cerrarse escuelas municipales, dispensarios médicos y la planta de procesamiento de alimentos. Orquestaron una manifestación para pedir a la intendenta que vete el proyecto y ella prometió hacer la voluntad popular (siempre estuvo en sus manos el veto).
En fin, hicieron un show del presupuesto. Un espectáculo muy bien utilizado para exhibir las debilidades de los adversarios en medio de una intensa puja; una cortina de humo tras la cual quedó aprobado un presupuesto que no refleja tanto las necesidades de la población esteña, como la intención de mantener el poder político del grupo que hace 15 años “administra” la ciudad.
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