Es lamentable, que pese a ser una etapa decisiva para los electores, no se vean ni se escuchen propuestas realistas, como tampoco programas de gobierno departamentales o nacionales, que puedan conseguir aumentar las fuentes de empleo para ocupar a la gran cantidad de jóvenes sin trabajo, que no cuentan además con los recursos para estudiar y formarse.
Dentro de esta franja no podemos olvidar a los profesionales recién egresados de las innumerables universidades que aún no pueden ingresar al mundo laboral porque lastimosamente no interesa su formación académica, sino el “padrino político que tenga.
Las empresas privadas son cada vez más exigentes con las habilidades técnicas requeridas y las mallas curriculares se quedaron en el tiempo y no dan una formación adecuada a las necesidades actuales.
Y es precisamente este grupo de personas los que forman parte de la franja que podrá decidir el futuro del país. Son los jóvenes los tienen en sus manos la gran oportunidad de exigir el cumplimiento de sus promesas.
La masiva participación de los jóvenes, el 22 de abril próximo, hará que algunos de los políticos tengan más empeño y cumplan sus propuestas.
Además, al no votar por los colores sino a las personas que realmente ofrecen una opción de cambio, se podrá desterrar a los políticos corruptos, procesados y bandidos, que buscan autoblindarse para seguir robando, traficando influencias y otros delitos, con total impunidad.
En el departamento de Cordillera hay muchos diputados y concejales departamentales que aspiran a ser reelegidos, otros que ya ejercieron como jefes comunales y renunciaron sin cumplir con su periodo para ser candidatos a gobernador. Es necesario empezar a mirar y analizar detenidamente su desempeño anterior para decidir qué es lo que más conviene a esta zona.
Es una oportunidad que se tiene cada cinco años, es el momento en que el pueblo y en este caso especialmente los jóvenes tienen la palabra, no lo desaprovechen.
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