Lógico que si se secuestrara y matara, contados padres (como sí los hubo) los alentarían a jugarse. Aclarando el valor del pasado, es verdad que hoy es su momento y que las manifestaciones son totalmente legítimas.
La ministra Marta Lafuente fue forzada a renunciar por la presión no solo de estudiantes sino de toda la ciudadanía que se plegó al justo reclamo. Ella dijo algo, sin embargo, para tener en cuenta: “Se habla mucho de la ministra y poco de la educación”. La campaña de desprestigio tuvo su cara por ser la responsable de un ministerio que se quedó, como los anteriores, en promesas a largo plazo y corto en sus gestiones a la vista (cambios que sintamos). Con el apoyo de la prensa y las redes se consiguió su renuncia. Ahora se habla de que el nuevo ministro (Riera) será una “rara avis”: hábil en la política-comunicación con los jóvenes y técnico a la vez.
Por el lado estudiantil, los chicos deben fortalecerse en organización: buenos referentes harán fuerte resistencia, sobre todo de quienes quieran quitar de su transparencia rédito político y beneficio personal. A los protagonistas de la toma no les faltó apoyo: comida, agua y contención emocional proveída por los padres y compañeros que los cuidaban desde la calle; dicen que no se pelearon internamente, pero durante la travesía patriótica deberán manejar las disidencias. Buen tiempo para aprender estrategias de permanencia sustentable. Tampoco se dividieron por creencias religiosas, vimos el video donde agradecieron por este primer logro y rezaron juntos.
La libre organización popular, la lucha desde las bases fortalece la democracia. Unámonos de alguna manera, acciones, palabras, pensamientos, sentimientos en este comienzo para levantar a nuestro país tan desvalorizado moral y éticamente en sus autoridades.
Rescatemos también de los días vividos la diversidad de opiniones, comentarios y expresiones, cuyo “secreto” está siempre en saber reconocer de dónde y de quién proviene. Ejerzamos así la tolerancia auténtica, sin indicaciones ni direccionamiento de agendas externas.
Fuerza a los jóvenes que quieren purificar las aguas que hace tanto bajan turbias. Oportunidad de oro para adentrarse en la historia y la literatura como alimento del espíritu de la re-evolución.
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