Una lucha sin edad

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Todos hemos vivido días diferentes desde las manifestaciones que se han llevado a cabo este año en nuestro país. No todas causaron el mismo efecto pero fueron considerables y sobre todo representativas de cada sector. Pero, sin dudas, la más apoyada recientemente es la de los estudiantes que se atrincheraron en un colegio y luego otros repitieron la toma. Viendo adolescentes que comenzaron a manifestarse por una mejor educación pública, podemos percibir que nuestra sociedad busca aire fresco, abrir un poco las ventanas para que salga el hedor de la corrupción heredada del stronismo y enquistada a casi 3 décadas de ensayo democrático. Desgranando el sueño, el ideal y la ilusión, los adultos sabemos que el camino no es fácil. No comparto la afirmación viral de “lección que nos dan los niños”, porque ellos viven otra época, una libertad actual respaldada justamente por lo que a otros les tocó vivir y sufrir. Y a pesar del terror de aquellos años, no todos estuvieron callados, muchos fueron asesinados; una pena que estos chicos no los hayan mencionado en sus discursos y entrevistas. No es culpa de ellos, por supuesto, sino de una historia que poco y nada se transmite en la casa y en la escuela.

Lógico que si se secuestrara y matara, contados padres (como sí los hubo) los alentarían a jugarse. Aclarando el valor del pasado, es verdad que hoy es su momento y que las manifestaciones son totalmente legítimas.

La ministra Marta Lafuente fue forzada a renunciar por la presión no solo de estudiantes sino de toda la ciudadanía que se plegó al justo reclamo. Ella dijo algo, sin embargo, para tener en cuenta: “Se habla mucho de la ministra y poco de la educación”. La campaña de desprestigio tuvo su cara por ser la responsable de un ministerio que se quedó, como los anteriores, en promesas a largo plazo y corto en sus gestiones a la vista (cambios que sintamos). Con el apoyo de la prensa y las redes se consiguió su renuncia. Ahora se habla de que el nuevo ministro (Riera) será una “rara avis”: hábil en la política-comunicación con los jóvenes y técnico a la vez.

Por el lado estudiantil, los chicos deben fortalecerse en organización: buenos referentes harán fuerte resistencia, sobre todo de quienes quieran quitar de su transparencia rédito político y beneficio personal. A los protagonistas de la toma no les faltó apoyo: comida, agua y contención emocional proveída por los padres y compañeros que los cuidaban desde la calle; dicen que no se pelearon internamente, pero durante la travesía patriótica deberán manejar las disidencias. Buen tiempo para aprender estrategias de permanencia sustentable. Tampoco se dividieron por creencias religiosas, vimos el video donde agradecieron por este primer logro y rezaron juntos.

La libre organización popular, la lucha desde las bases fortalece la democracia. Unámonos de alguna manera, acciones, palabras, pensamientos, sentimientos en este comienzo para levantar a nuestro país tan desvalorizado moral y éticamente en sus autoridades.

Rescatemos también de los días vividos la diversidad de opiniones, comentarios y expresiones, cuyo “secreto” está siempre en saber reconocer de dónde y de quién proviene. Ejerzamos así la tolerancia auténtica, sin indicaciones ni direccionamiento de agendas externas.

Fuerza a los jóvenes que quieren purificar las aguas que hace tanto bajan turbias. Oportunidad de oro para adentrarse en la historia y la literatura como alimento del espíritu de la re-evolución.

lperalta@abc.com.py