Une con flechas

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La cadena de noticias Univisión hizo pública la semana pasada una información significativa: cuando Horacio Cartes gestionó la licencia de importación para vender cigarrillos en los Estados Unidos, omitió informar al Departamento del Tesoro norteamericano que estuvo preso algunos meses en nuestro país, acusado de evasión de divisas. Un “olvido” grave para hacer negocios en aquel país. ¿Es posible pensar que haya sido un descuido o una cuestión casual? Obviamente no, a menos que seamos ingenuos o tuviésemos el coeficiente intelectual de ese senador “bien macho”.

Cuando Cartes comenzaba su “carrera política”, algunas personas vinculadas al Poder Judicial y al mundo empresarial de nuestro país auguraron que, por sus antecedentes, no iría muy lejos. Se decía que en los archivos judiciales del Brasil y de los Estados Unidos existían datos categóricos sobre las andanzas del aspirante al cargo presidencial que, en circunstancias normales, destruirían rápidamente la imagen de cualquier político.

Importantes dirigentes del Partido Colorado primero y de la oposición después, que enfrentaron a Cartes en la interna y en las elecciones generales, se pasaron esperando revelaciones explosivas en los medios de prensa de los dos países mencionados, que nunca llegaron.

En aquellos días, un funcionario diplomático de un país sudamericano con quien conversé casualmente de ese tema, mucho antes de las elecciones del 21 de abril de 2013, me dijo que esos informes sobre el futuro presidente paraguayo no se harían públicos en los grandes medios comerciales. Al menos, no en ese momento. Me aseguró que Cartes sería “protegido” por los “yanquis” y también por los brasileños porque había intereses muy poderosos vinculados a la instalación de un gobierno en el Paraguay que no fuese del mismo signo político-ideológico que sus vecinos de la región.

Aunque la información tenía sentido, escribir eso en aquel momento, sin datos firmes como los que ahora menciona Univisión, hubiese quedado como una idea fantasiosa o de tinte conspirativo o sería tildado de “bolivarianista” (vocablo que algunas personas usan actualmente con la misma intención descalificadora que, en la época de Stroessner, se decía de alguien o de una idea que era “comunista-ateo-marxista-leninista”)

Recordé en estos días la conversación con aquel diplomático, con algunos otros detalles que me había dado y que encajan ahora como piezas de un rompecabezas para nada complicado.

Cuando en la campaña electoral pasada arreciaban las versiones sobre los presuntos vínculos del candidato colorado con el narcotráfico y el lavado de dinero, la prueba concluyente ofrecida por Cartes y su entorno sobre su “inocencia” fue que el empresario tabacalero vendía sus productos en el mercado estadounidense. Decían que, si hubiese habido alguna duda sobre sus antecedentes, jamás le habrían permitido hacer negocios en el país del norte, donde son tan estrictos con los extranjeros delincuentes y/o con antecedentes judiciales.

Ni Cartes ni algún vocero salió a dar explicaciones sobre las revelaciones de Univisión. De hecho, no se molestan en explicar demasiadas cosas a la opinión pública paraguaya. Por ejemplo, hasta ahora nada dijeron sobre el asesinato de adolescentes bajo la custodia del Estado en el “Centro Educativo” de Itauguá. Tampoco pidieron siquiera disculpas por haber dado la imagen, a nivel internacional, de que nuestro país es como una prostituta o un objeto del cual se puede usar y abusar.

Probablemente, sus asesores le dirán a Cartes que hay ciertas cosas sobre las que es mejor no explicar nada porque será para peor. Seguro le aconsejarán que deje pasar el tiempo y confíe en la falta de memoria de la ciudadanía. Aunque esa “estrategia del ñembotavy” será muy difícil sostenerla a largo plazo.

mcaceres@abc.com.py